India comienza su campaña en la Copa del Mundo T20 con dos etiquetas con las que la corta historia del torneo nunca ha sido amable: los campeones defensores y los anfitriones. Ninguna nación anfitriona ni ningún campeón vigente ha levantado jamás el trofeo y la India ahora tiene la oportunidad de reescribir la historia.

Este también será el primer gran torneo ICC en el país en muchos meses sin Virat Kohli y Rohit Sharma en el vestuario. Su ausencia quita experiencia y aura, pero también permitió un nuevo equilibrio en el equipo. Como lo muestran las historias y los datos de este número, India ingresa a la Copa Mundial con un equipo más profundo, más flexible y mejor adaptado a las demandas del cricket T20 moderno que las últimas iteraciones.

Sin embargo, los deportes rara vez se rigen por gráficos o tablas de probabilidad. En cambio, se centra en los momentos, los nervios, los instintos y la tenacidad de los jugadores en determinados días. Hay varias preocupaciones para India, incluidas nubes de lesiones y preguntas sobre la forma del abridor Sanju Samson y el capitán Suryakumar Yadav. Sin embargo, el capitán dio cierta tranquilidad en el momento oportuno en la serie recién finalizada contra Nueva Zelanda. Se espera que a India le vaya bien en la fase de grupos, pero pronto llegarán pruebas más duras.

El críquet tiene una huella geopolítica cada vez mayor. Bangladesh quedó fuera después de negarse a jugar partidos en India, y Escocia se unió para llenar el vacío días antes del torneo. Luego, Pakistán anunció un boicot a su choque de alta presión en casa contra India el 15 de febrero, mientras continuaba con los partidos restantes en Sri Lanka, reflejando el modelo híbrido del Champions Trophy del año pasado, cuando India jugó todos sus partidos en Dubai.

La decisión del gobierno de Pakistán conmocionó al deporte. La competición India-Pakistán, actualmente limitada únicamente a eventos globales, sigue siendo la que más contribuye a los ingresos y al alcance del cricket mundial. Pero cualquier solución en la que la lógica deportiva tenga prioridad sobre la coerción política parece cada vez más lejana, poniendo a prueba el orden existente del cricket internacional. Sin embargo, las continuas hostilidades y una ruptura total de las relaciones entre los dos órganos rectores de los países vecinos podrían amenazar las ambiciones olímpicas del cricket, cuyo deporte regresará a los Juegos de Los Ángeles en 2028.

Las fallas en los deportes se extienden más allá del cricket. Aunque la administración estadounidense ha indicado que se aplicarán exenciones de visa para eventos como la Copa Mundial de la FIFA y los Juegos Olímpicos, el aumento de las tensiones aún puede impedir que países como Irán participen. Algunos países europeos también han comenzado a considerar boicots en respuesta a tensiones diplomáticas más amplias derivadas de los planes del presidente Trump para Groenlandia.

La historia ofrece muchos precedentes. Los países del bloque occidental, incluido Estados Unidos, se mantuvieron alejados de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, y la Unión Soviética y sus aliados respondieron cuatro años después en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984.

El deporte internacional ha sido durante mucho tiempo susceptible a fuerzas ajenas al campo de juego.

Los fanáticos sólo pueden esperar que el cricket tenga prioridad y una vez que comience el torneo, la atención vuelva a centrarse en las actuaciones en el campo, lejos de visas, estadios y maniobras políticas.

Publicado el 3 de febrero de 2026

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