Tras la frustrante derrota de los Cleveland Cavaliers en el primer juego ante los Detroit Pistons, el escolta All-Star James Harden hizo una confesión y un compromiso:

“Tengo que ser mejor y seré mejor, sin volcar la pelota”.

Digamos que el segundo partido no fue un avance alentador en ese sentido.

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Los Cavaliers perdieron 107-97 el jueves para colocarse en un hoyo de 2-0 mientras la serie se traslada a Cleveland. Ningún jugador ha recibido más culpa que Harden, de 36 años, cuyas luchas en postemporada se han convertido en una característica definitoria de su carrera en múltiples equipos de playoffs.

Harden terminó el partido con 10 puntos en 3 de 13 tiros (0 de 4 desde el rango de 3 puntos) con 6 rebotes, 3 asistencias y 4 pérdidas de balón. Una de esas pérdidas de balón esencialmente acabó con el juego para Detroit.

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