Miércoles, 17 de junio de 2026 – 00:00 WIB
Viva – La Copa del Mundo siempre ha tenido su cuota de actos heroicos y sorpresas, pero la edición del torneo de 1982 fue una de las mayores controversias de la historia. Alemania Occidental y Austria fueron acusadas de connivencia en lo que se conoció como la “Desgracia de Gijón”, un partido que se convirtió en una pesadilla para Argelia.
La polémica se produjo durante la fase de grupos del Mundial de España 1982. En aquel momento, Argelia causó sensación al derrotar a Alemania Federal por 2-1 en el partido inaugural. La victoria fue una de las mayores sorpresas en la historia de la Copa del Mundo, ya que Alemania Occidental era la campeona de Europa y una de las favoritas para ganar.
Sin embargo, el destino de Argelia se decidió finalmente en el último partido del Grupo 2 entre Alemania Occidental y Austria el 25 de junio de 1982 en el Estadio El Molinan de Gijón.
Antes del inicio del partido, el estado de la clasificación permite a ambos equipos conocer los resultados requeridos. Una victoria por uno o dos goles para Alemania Federal les permitiría clasificarse para la siguiente ronda junto a Austria y eliminar a Argelia.
Alemania Federal se adelantó inmediatamente en el minuto 10 con un gol de Horst Hrubesch. Pero tras marcar el gol, el ritmo del partido cambió drásticamente. Ambos equipos casi nunca lanzaron ataques peligrosos y jugaron el balón principalmente en su propia área.
El estadio lleno notó inmediatamente algo extraño. Comenzaron a silbar y agitar pañuelos blancos: “¡Fura! ¡Fura!” o “¡Fuera!” Como forma de protesta contra los juegos antideportivos.
Alemania Federal mantuvo el 1-0 hasta el final del partido. Los resultados dieron a Alemania Occidental la victoria en el grupo, mientras que Austria avanzó a la segunda ronda. Argelia, que anotó cuatro puntos en tres partidos, tuvo que abandonar tras perder por diferencia de goles.
Este incidente causó revuelo en el mundo del fútbol. Muchos medios alemanes también criticaron la actuación de su propio equipo. El periódico Bild calificó el partido de “vergonzoso”, mientras que el comentarista de la televisión alemana Eberhard Stanzek informó que se había pedido a la multitud que apagaran sus televisores porque no valía la pena ver el partido.
Aunque la FIFA no encontró ninguna violación de las reglas y no impuso sanciones a ninguno de los países, la disputa provocó cambios importantes en el formato de la Copa del Mundo.
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Desde el Mundial de México de 1986, la FIFA decidió jugar todos los partidos finales de la fase de grupos simultáneamente. Esta política se implementó para evitar la manipulación de resultados o la especulación al conocer los resultados de los partidos de otros equipos.












