En un importante compromiso diplomático, el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping iniciaron conversaciones el jueves en la ciudad surcoreana de Busan. Marca su primera interacción desde la cumbre del G-20 de 2019 en Osaka, Japón, y es la primera cumbre de Trump con Xi en su segundo mandato, que se ha caracterizado por la imposición de aranceles a varios países.

Antes de las conversaciones, Trump se dirigió a los medios y describió a Xi como un “negociador duro”, añadiendo con humor que ese rasgo “no era bueno”. El intercambio marcó el tono de lo que los dos líderes esperan que sean conversaciones productivas a pesar de las tensiones actuales entre sus países.

En sus comentarios, el presidente Xi destacó las complejidades de la relación entre Estados Unidos y China y señaló que los dos países no siempre comparten la misma visión. Sin embargo, destacó la importancia de esforzarse por ser “socios y amigos”. Este sentimiento resalta un deseo mutuo de cooperación incluso en medio de diferencias significativas.

Durante la conversación, Xi aprovechó para felicitar a Trump por el reciente alto el fuego en Gaza, lo que refleja la preocupación por la estabilidad global. Mientras tanto, Trump eludió una pregunta sobre una publicación controvertida en su plataforma Truth Social donde habló sobre las pruebas nucleares y hizo referencia a las capacidades nucleares de China. Esta evitación indica una sensibilidad hacia la cuestión del poder militar en el contexto de sus discusiones.

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Ambos líderes expresaron optimismo sobre el resultado de su reunión, Trump esperaba una “reunión muy exitosa” y Xi dijo que era “genial verlo”. Se espera que los dos líderes discutan una variedad de temas, incluido el comercio, la seguridad y las relaciones bilaterales, mientras intentan navegar la compleja dinámica entre sus países.

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