Científicos en México han publicado nuevos hallazgos convincentes sobre el comportamiento de las orcas, revelando que grupos de orcas se alimentan de grandes tiburones blancos jóvenes y comen sus hígados ricos en energía. Este comportamiento, observado previamente en áreas como Sudáfrica, Australia y California, marca el primer caso documentado del fenómeno que ocurre en aguas mexicanas.
El estudio, publicado en la revista Fronteras en OceanografíaDescribe varios casos de depredación, incluido uno de agosto de 2020. En el incidente, una manada de cinco orcas hembras fue capturada por varias cámaras y un dron estaba realizando un ataque coordinado contra un tiburón blanco juvenil. Extrajeron con éxito su hígado y compartieron el órgano rico en nutrientes entre ellos. Minutos después repitieron el proceso con otro joven tiburón blanco.
En otro incidente de agosto de 2022, también se observó a un grupo mixto de orcas atacando a un tiburón blanco joven en la misma zona y consumiendo su hígado. El estudio destaca que en dos de los tres incidentes registrados, las orcas utilizaron la técnica de voltear a los tiburones sobre sus espaldas, lo que inmoviliza a los peces y evita una posible mordedura defensiva. Este proceso puede inducir una “inmovilidad tónica”, lo que hace que los tiburones sean más fáciles de manejar.
El estudio subraya los eficientes métodos de caza utilizados por las orcas, citando su capacidad para poner a los tiburones boca abajo, permitiendo el acceso ininterrumpido a órganos vitales para su consumo. Los investigadores sugieren que esta dinámica depredador-presa representa una presión adicional significativa sobre las poblaciones juveniles de tiburón blanco en la región.
El autor del estudio, Eric Higuera, director de fotografía de vida silvestre y biólogo marino de Conexiones Terramar, expresó sorpresa por la repetición de este comportamiento de caza en la misma área durante varios años, lo que sugiere que los tiburones blancos juveniles pueden convertirse en objetivos comunes para las orcas. Él cree que este conocimiento puede informar los esfuerzos de conservación de ambas especies en el Golfo de California.
Alison Towner, bióloga marina de la Universidad de Rhodes en Sudáfrica que no contribuyó al estudio, elogió la evidencia proporcionada, valorando particularmente las imágenes de drones que capturan tales interacciones. Aunque el comportamiento no es común en todas las poblaciones de orcas, parece ser característico de ciertos grupos que han aprendido estas técnicas de caza. Towner explicó que una vez que la tecnología se instale en la manada, se convertirá en parte de su cultura de caza, reforzando el objetivo de las orcas del hígado, un órgano sustancial y rico en energía para sus necesidades nutricionales.
La investigación arroja nueva luz sobre la dinámica ecológica entre las orcas y los grandes tiburones blancos, proporcionando información crítica sobre sus comportamientos e interacciones que, en última instancia, guiarán las estrategias de conservación.












