En un dramático giro de los acontecimientos, la miembro de la Cámara de Representantes de Georgia y destacada aliada del expresidente estadounidense Donald Trump, Marjorie Taylor Greene, acusó públicamente al expresidente de ayudar e instigar amenazas de muerte en su contra. En una publicación en las redes sociales, Green expresó alarma por lo que describió como un intento coordinado de intimidarla, diciendo que ahora estaba siendo amenazada por “el hombre más poderoso del mundo”.

Green, una congresista republicana, afirmó que el enfrentamiento entre ella y Trump surgió por los archivos de Epstein. Aunque tiene vínculos políticos con Trump, dice que no lo sirve ni lo adora, lo que complica aún más su relación con el expresidente. En su publicación, trazó un paralelo entre su experiencia de recibir amenazas agresivas y el miedo que enfrentan las víctimas de Jeffrey Epstein, sugiriendo que su retórica refleja lo que ha radicalizado a otros en el pasado.

Hizo hincapié en su preocupación por la seguridad de las mujeres y dijo: “Como mujer, tomo en serio las amenazas de los hombres”. Green cree que el lenguaje agresivo dirigido a ella ha conducido históricamente a la violencia, lo que subraya la gravedad de su situación. Las recientes críticas públicas de Trump han aumentado la hostilidad hacia ella, diciendo que sus ataques alimentan a trolls de Internet “venenosos”, a muchos de los cuales ella acusa de estar incentivados financieramente para difundir negatividad.

La escalada alcanzó su punto máximo el 15 de noviembre, cuando Trump decidió retirar su respaldo a Green. En una extensa publicación en Truth Social, contó sus logros durante el año anterior y sugirió que las constantes quejas de Green estaban socavando sus esfuerzos. Advirtió que si surgiera un desafío primario contra Greene en Georgia, consideraría respaldar a su oponente. El mensaje exacto de Trump condenó el comportamiento de Green, calificándola de “loca” y criticándola como una “lunática despotricando”.

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Con el apoyo previamente inquebrantable de Green a la agenda de Trump, la ruptura de su alianza sorprendió a muchos en el ámbito político. La serie de eventos plantea dudas sobre la lealtad dentro del Partido Republicano y las posibles consecuencias para quienes no están de acuerdo con los objetivos legislativos del expresidente, incluso si lo hacen. Con Green y Trump envueltos en una disputa muy pública, los analistas políticos están observando de cerca cómo la ruptura afectará sus respectivas posiciones en el Partido Republicano.

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