MILÁN – En respuesta a las recientes advertencias sobre actividad de drones cerca de una instalación nuclear belga, el gobierno belga ha anunciado una importante inversión de 50 millones de euros (58 millones de dólares) para aumentar sus capacidades contra los drones. La financiación proviene del Ministerio de Defensa y está destinada a aumentar la capacidad del país para proteger su espacio aéreo en medio de crecientes preocupaciones de seguridad.
Bélgica ha enfrentado desafíos en la gestión de las perturbaciones del espacio aéreo, particularmente a medida que han aumentado los incidentes de vuelos no autorizados de drones. Dadas estas circunstancias, el gobierno belga ha decidido comprar tecnología antidrones a Origin Robotics, con sede en Letonia. Esta tecnología incluye el Blaze Interceptor, que se lanzó hace apenas unos meses y está diseñado para detectar y neutralizar eficazmente los drones enemigos.
El Blaze Interceptor utiliza tecnología de radar combinada con inteligencia artificial para detectar y responder a amenazas aéreas que se mueven rápidamente. Tiene la capacidad única de destruir drones mediante un método conocido como fragmentación por explosión en el aire, que daña un objetivo sin necesidad de un impacto directo. Además, el sistema incluye mecanismos de seguridad que permiten a los operadores detener un ataque o iniciar un proceso de autoneutralización si es necesario.
El ministro de Defensa belga, Theo Franken, reconoció la necesidad de esta inversión y destacó la lucha del país para gestionar los incidentes en el espacio aéreo en las últimas semanas. Un sistema inadecuado de lucha contra los drones obligó a Bélgica a depender del apoyo de Alemania y el Reino Unido. Esto se produce tras incidentes alarmantes a principios de mes después de que se avistaran drones en noches consecutivas cerca de la base aérea de Kleine Broegel, que alberga armas nucleares estratégicas estadounidenses y aviones F-16 de Bélgica.
Si bien no se revelaron los detalles del pedido realizado a Origin Robotics, el ministro Franken expresó optimismo sobre la mejora de las capacidades de defensa de Bélgica en un futuro próximo, afirmando que los sistemas estarían operativos “en dos semanas”.
Origin Robotics participa activamente en operaciones militares en Ucrania y Letonia, donde su dron de combate, el Beak, se ha integrado con éxito en sus fuerzas armadas. La empresa está dispuesta a participar en la iniciativa europea Drone Wall, cuyo objetivo es hacer frente a posibles amenazas de vehículos aéreos no tripulados, especialmente en el contexto de intensificación de las tensiones con Rusia.
A medida que el panorama de la guerra aérea continúa evolucionando, la inversión de Bélgica representa un compromiso estratégico para proteger su espacio aéreo y abordar los crecientes desafíos que plantea la tecnología de drones.











