En una reciente conferencia de prensa en Downing Street, la canciller en la sombra Rachel Reeves anticipó su próximo presupuesto, sugiriendo que los desafíos económicos que enfrenta el país requieren una mirada más cercana a la productividad y la política fiscal. Destacó que el desempeño de la productividad fue menos sólido de lo esperado anteriormente y agregó: “Ya está claro que el desempeño de la productividad es más débil de lo que se pensaba anteriormente”.

Reeves enfatizó la necesidad de que la gente comprenda la economía antes del presupuesto, que se espera que implemente cambios impositivos significativos. Sin embargo, finalmente decidió no aumentar directamente las tasas del impuesto sobre la renta. En cambio, su propuesta presupuestaria incluye un aumento de impuestos de £26 mil millones, que se logrará principalmente congelando los umbrales del impuesto sobre la renta durante tres años más. Se espera que con el tiempo esta política empuje a más personas a bandas impositivas más altas, aumentando efectivamente la carga tributaria sin aumentar las tasas directamente.

El canciller conservador en la sombra, Sir Mel Stride, criticó a Reeves por centrarse en los recortes de productividad pero excluir el impacto positivo del aumento de los salarios en las perspectivas económicas. Sugirió que su política era una distracción, ya que los laboristas sabían que no necesitaban aumentar los impuestos ni romper sus compromisos anteriores. Stride acusó a la oposición de engañar al público sobre el fundamento de sus planes de aumentar el gasto social.

En respuesta a las acusaciones de tergiversación, el portavoz del primer ministro defendió a Reeves, diciendo que su presentación describió los desafíos que enfrenta actualmente el país y aclaró su proceso de toma de decisiones sobre el presupuesto. El portavoz subrayó que el Gobierno había ampliado el margen fiscal del Tesoro con el objetivo de mejorar “la certidumbre y la estabilidad para las empresas”.

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A medida que se acerca el presupuesto, las propuestas de Reeves y las implicaciones de la estrategia fiscal del gobierno seguirán recibiendo un importante escrutinio público y mediático. La tensión en torno a los impuestos y la política fiscal subraya el debate más amplio sobre cuál es el mejor enfoque para navegar el panorama fiscal actual.

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