En un giro sorprendente de los acontecimientos, el presidente venezolano Nicolás Maduro, que anteriormente había expresado disgusto por las frases en inglés, ahora ha adoptado un tono más conciliador mientras Estados Unidos considera una acción militar contra su régimen. En una actuación pública que incluyó una inesperada aceptación de la cultura inglesa, cantó “Imagine” de John Lennon y pronunció el lema “No War, Yes Peace”, abogando por la unidad y la paz en Venezuela. El cambio fue interpretado por los críticos, particularmente entre la oposición política, como una señal de frustración, especialmente porque meses de presión estadounidense no habían producido deserciones significativas en su administración.
La capacidad de Maduro para mantener el poder puede atribuirse a un sistema que premia la lealtad y castiga duramente la deslealtad. Las redes de corrupción establecidas bajo el liderazgo de Hugo Chávez y Maduro han permitido a funcionarios de confianza, incluidos líderes militares, acumular riqueza, asegurando su apoyo continuo al régimen. Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela en Colombia, enfatizó que la revolución bolivariana supo unirse contra las presiones externas, fomentando así un sentido de cohesión entre sus filas.
La dinámica de obedecer o castigar ha demostrado ser efectiva para Maduro, permitiéndole mantener el control sobre el ejército y sortear sanciones económicas y desafíos legales. Se aplicaron duros castigos, incluidos encarcelamiento y tortura, contra quienes eran considerados traidores, especialmente en los círculos militares. La estrategia ha frustrado varios intentos de derrocar a Maduro y solidificó el poder del régimen.
Los líderes de la oposición, incluida la premio Nobel María Corina Machado, esperaban apoyo militar para expulsar a Maduro del poder en medio de acusaciones creíbles de fraude electoral en la carrera presidencial de 2024. Sin embargo, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y otros oficiales militares apoyan a Maduro, como lo hicieron durante un golpe anterior en 2019 en apoyo al líder opositor Juan Guido.
Debido a la creciente presión de la administración del presidente estadounidense Trump, incluidos importantes favores económicos a Maduro, las tensiones geopolíticas han aumentado. La designación por parte de Trump del Cartel de los Soules como organización terrorista y sus comentarios sobre el cierre del espacio aéreo venezolano han generado acusaciones de agresión colonial por parte del gobierno de Maduro, alimentando sentimientos nacionalistas entre sus partidarios.
A principios de septiembre, las operaciones militares estadounidenses destinadas a desbaratar los barcos narcotraficantes vinculados a Venezuela generaron preocupación. Los acontecimientos han alimentado la narrativa de que Estados Unidos está tratando activamente de socavar al chavismo, lo que ha llevado a intensos llamados de los círculos de oposición para el derrocamiento de Maduro.
Un momento clave de lealtad fue resaltado cuando uno de los pilotos de Maduro declaró lealtad al régimen, resistiéndose a los esfuerzos de Estados Unidos de cooperar en un complot para capturarlo. Los partidarios del partido gobernante se reunieron recientemente en Caracas para promover lo que llamaron el “espíritu antiimperialista” del chavismo, y Maduro alentó a los asistentes a reafirmar su compromiso con la paz y la soberanía.
Los expertos señalan que los regímenes autoritarios a menudo recurren a demostraciones públicas de unidad para sofocar la disidencia. Susan Shirk, profesora investigadora, afirma que tales rituales tienen como objetivo prevenir conflictos entre líderes y prevenir agitaciones sociales.
Cuando el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sugirió que la designación del Cartel de los Soules abriría nuevas vías de acción contra Maduro, la respuesta del círculo íntimo de Maduro indicó una determinación colectiva contra las amenazas percibidas. David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane, sostiene que los intentos de forzar el cambio mediante acciones militares sólo sirven para solidificar el apoyo del régimen.
La presidencia de Maduro se ha visto empañada por una grave crisis que ha sumido a millones de personas en la pobreza y ha desplazado a 7,7 millones de personas. A pesar de las crecientes presiones, la estrategia de Maduro de garantizar la credibilidad de su gabinete, junto con esfuerzos para mantener el apoyo entre una base menguante, como la realización de manifestaciones públicas, refleja su compromiso de preservar la revolución bolivariana.
Personas como Zenaida Quintero, que ha sido testigo de la agitación del país, continúa expresando una fe inquebrantable en el liderazgo de Maduro, atribuyendo su apoyo a la elección de Chávez como su sucesor. Al reiterar la necesidad de unidad y defensa contra amenazas externas, Quintero ejemplifica las complejidades de la lealtad frente a la agitación nacional e internacional.












