Tres semanas después de su lanzamiento en plataformas de streaming, Channing Tatum y Kirsten Dunst hablaron sobre sus experiencias durante el rodaje de “Roofman”. Dirigida por Derek Cianfrance, la película cuenta la intrigante historia real de Jeff Manchester, un criminal conocido por irrumpir en restaurantes de comida rápida y establecimientos minoristas a través de sus tejados. Tatum interpreta a Manchester, que se especializa en robos en Toys R Us y planifica su enfoque utilizando monitores para bebés y horarios de los empleados. Dunst interpreta a Lee Wainscott, el interés amoroso de Manchester, que cree que está saliendo con un hombre llamado John Zorn.
La interacción de Tatum con el verdadero Manchester se limitó a llamadas telefónicas diarias de 15 minutos durante dos meses. Encarcelado desde 2005 y tras varios intentos de fuga, este es el único acceso a la persona que encarna en la película. Tatum describe a Manchester como sorprendentemente optimista y con quien es fácil comunicarse, lo cual es inesperado dados sus antecedentes criminales.
Dunst se hace eco de los sentimientos de Tatum y destaca tanto la espiritualidad genuina como la resiliencia de las personas de la vida real. Su relación va más allá del mero enamoramiento, lo que añade complejidad a sus representaciones en pantalla.
Cuando se le preguntó sobre el proceso de investigación, Tatum admitió que comenzó leyendo el guión y mirando los trabajos anteriores de Cianfrance. Inicialmente desconocía la historia de Manchester y expresó su sorpresa cuando se enteró. Mientras tanto, Dunst está ansiosa por trabajar con Cianfrance, a quien admira mucho.
La conversación luego giró hacia el proceso de filmación. Dunst se centró en cómo interactuaba con los miembros del reparto, las dinámicas familiares auténticas y las relaciones para mejorar sus actuaciones. Tatum destacó la importancia de la espontaneidad durante el rodaje, destacando que los momentos más efectivos son los inesperados y no planificados.
Al hablar sobre el elaborado set de Toys R Us, ambos actores expresaron asombro por la atención al detalle, y Tatum recordó sus momentos más extraños explorando los pasillos. Señala con humor el desafío de controlar su dieta mientras interpreta a un personaje delgado, especialmente cuando está rodeado de dulces tentadores como M&M.
Reflexionando sobre sus vivencias, compartieron figuras que sacaron del set; Tatum se llevó a casa un osito de peluche gigante después de visitar el set de su hija, mientras que Dunst compró pijamas para sus hijos y algunos dulces extravagantes.
Los actores también mencionaron los desafíos que enfrentaron durante la producción, y Tatum recordó el peso emocional de actuar junto a reclusos reales en una escena en particular, sintiéndose desconectado de sus experiencias compartidas. Dunst abordó una divertida falta de comunicación en una escena que resultó difícil de precisar.
La desnudez de Tatum en la película provocó conversaciones sobre los niveles de comodidad durante el rodaje. Explicó sus temores sobre cómo se filmaría la escena y la amistad que compartió con su coprotagonista Peter Dinklage durante ese momento en particular.
Mirando hacia atrás, Tatum se siente satisfecho con el producto final y señala que, aunque no se puede ver mucho, hay una resonancia emocional que lo impregna todo. Al resumir la esencia de sus esfuerzos de colaboración en el proyecto, Dunst agregó que el público aprecia las sutilezas más que las imágenes crudas.












