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El partido del domingo contra los Panthers fue una pérdida particularmente brutal que sufrieron los Rams ante un equipo más débil.

Sí, Matthew Stafford y Emmanuel Forbes se desempeñaron muy mal, pero la responsabilidad de este fracaso debe recaer enteramente en el cuerpo técnico.

Todo lo que Sean McVay necesitaba hacer era meter el balón en la garganta de Carolina en la posesión final, matar el reloj y, en el peor de los casos, convertir el gol de campo que empató el juego. En cambio, McVay eligió pasar, pasar, pasar, lo que provocó un balón suelto/pérdida de Stafford y efectivamente terminó el juego. Su cliché de que “la humildad está a sólo un día de distancia” parece más bien una profecía autocumplida.

Aksel Hubert
Santa Mónica

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