En un avance significativo en la actual crisis de seguridad de Nigeria, alrededor de 100 niños que fueron secuestrados el mes pasado en una escuela católica en el centro de Nigeria han sido rescatados. Los niños llegaron a Minna, capital del estado de Níger, en un convoy de minibuses acompañados de furgonetas militares y vehículos blindados. Su regreso recibió una cálida bienvenida por parte del gobernador Umar Bago.
Los detalles de la liberación del niño siguen siendo inciertos. No está claro si su libertad se logró mediante negociaciones, acciones militares o rescates financieros, algo común en secuestros anteriores. En noviembre, 250 estudiantes y 12 miembros del personal fueron secuestrados de la escuela católica St Mary’s en Papiri, como parte de una preocupante tendencia de secuestros masivos en toda la región.
Una vez rescatados, los estudiantes serán trasladados en avión de regreso a su escuela, a 300 kilómetros de Minna, donde se reunirán con sus familias. El gobernador del vecino estado de Nasarawa, Abdullahi Sule, dijo que el gobierno federal desempeñó un papel clave para asegurar su liberación, pero advirtió que los detalles de la operación permanecerían confidenciales por razones de seguridad.
El asesor de seguridad nacional, Nuhu Ribadu, visitó recientemente la región de Papiri y se reunió con líderes locales, incluido el obispo Bulus Daua Yohanna. Al reflexionar sobre los esfuerzos actuales del gobierno para abordar la epidemia de secuestros en Nigeria, aseguró a la audiencia que los niños pronto regresarían con sus familias.
A pesar de esta reciente victoria, la preocupación continúa, ya que unos 153 estudiantes y 12 miembros del personal siguen retenidos como rehenes por hombres armados desconocidos. La frecuencia de los ataques a escuelas y lugares de culto ha aumentado a medida que han salido a la luz algunos incidentes importantes antes del secuestro de Santa María. Unos días antes, los ataques en los estados de Kwara y Kebbi provocaron varios secuestros, aunque las víctimas fueron liberadas.
En las últimas semanas ha estallado más violencia, con hombres armados secuestrando al menos a 20 personas en dos incidentes separados: uno en una iglesia en el estado central de Kogi y otro en el estado predominantemente musulmán de Sokoto, donde fueron llevadas una novia y sus damas de honor.
Aunque no están claros los autores exactos, la mayoría de los analistas atribuyen los secuestros a bandas criminales motivadas por el rescate, mientras que algunos funcionarios del gobierno afirman que hay grupos yihadistas involucrados. Los informes sugieren que a pesar de los esfuerzos del gobierno por prohibir los pagos de rescates en un intento de cortar la financiación a los sindicatos de secuestradores, los pagos todavía se llevan a cabo.
La situación de seguridad de Nigeria ha atraído la atención internacional, especialmente después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, expresara su voluntad de intervenir si la situación no mejora, especialmente en lo que respecta a las amenazas a los cristianos. Los funcionarios nigerianos afirman que todos los grupos religiosos sufren violencia, e insistir en que los ataques están dirigidos exclusivamente a los cristianos es un error.












