La Unión Europea no planea prohibir la instalación o el uso de calderas de gas, pero la nueva versión del Programa Aire Limpio no proporcionará subsidios para las calderas alimentadas por combustibles fósiles. Para 2030, será posible instalarlos en edificios nuevos y existentes. Según el estudio EKObarómetro 2025 de la Agencia de Investigación SW, el 51,5% de los polacos está a favor de un mayor apoyo financiero a las calderas de gas, mientras que el 6,9% está en contra.
El año 2030 no traerá ningún cambio para los usuarios de calderas de gas en los edificios existentes, ya que podrán seguir utilizándolas y reparándolas. Sin embargo, la modernización de nuevos edificios e instalaciones al estándar de cero emisiones requiere cambios; Después de esta fecha, no se permitirá el uso de combustibles fósiles allí. Las alternativas a las calderas tradicionales incluyen biometano, biopropano, pellets y sistemas híbridos que combinan calderas con bombas de calor.
La UE también recomienda eliminar gradualmente los combustibles fósiles para 2040, con el objetivo de permitir que los proveedores proporcionen acceso a gases renovables en edificios más antiguos. Para 2050, todos los edificios de la UE deberán tener cero emisiones, lo que significa que las calderas funcionarán únicamente con combustibles renovables.
Un tema común de debate público es la supuesta prohibición del uso de calderas de gas en Polonia, aunque, según la normativa actual, se permite su uso y reparación hasta 2050. En Polonia, a pesar de la falta de fondos, la instalación de calderas de gas no está limitada. Después de 2030, es necesario planificar fuentes de energía alternativas en edificios nuevos y modernizados.
A partir de 2025, la cofinanciación para calderas de gas solo se aplicará a instalaciones que utilicen fuentes renovables como el biometano y el biopropano. Además, es posible apoyar sistemas híbridos combinando calderas de gas con dispositivos de energía renovable como colectores solares o bombas de calor. El uso de gases renovables en edificios existentes no requiere la sustitución de calderas, lo que afecta significativamente al desarrollo del mercado de salas de calderas de gas.
El estudio EKObarómetro 2025 encontró que el 52,7% de los polacos dijo que reemplazar las calderas de carbón por aparatos de gas mejoraría la calidad del aire. El 74% de los encuestados cree que la política climática europea no debería suspenderse.
En Polonia también está creciendo el interés por el gas licuado de petróleo (GLP): el 47,9% de los encuestados utiliza este tipo de combustible. Esta actividad es especialmente popular en las zonas rurales y entre personas de entre 25 y 44 años. En 2024 se matricularon 14,3 mil. Nuevos tanques de GLP para calefacción, cuyo número aumentó a 156 mil. El crecimiento anual medio en 2022-2024 es del 9,4%.
Los cambios provocados por la sustitución de calderas antiguas por equipos de calefacción modernos pueden tener un impacto significativo en la calidad del aire. Según Polish Smog Alert, las calderas de carbón obsoletas emiten el 86% de PM2,5 y el 93% de benzo(a)pireno en el país. Reemplazar la estufa por una caldera de gas puede reducir significativamente las emisiones de sustancias nocivas, lo que está en consonancia con la estrategia a largo plazo de mejorar la calidad del aire en Polonia.












