El gobierno de Trinidad y Tobago ha anunciado planes para permitir el ingreso de militares estadounidenses a sus aeropuertos en las próximas semanas, una decisión que se produce en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. El desarrollo, junto con la reciente instalación de un sistema de radar en el aeropuerto de Tobago, no tiene como objetivo facilitar la acción militar contra otros países, sostienen los funcionarios, sino combatir el crimen local.

Según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Trinidad y Tobago, las operaciones militares estadounidenses en los aeropuertos son de naturaleza logística, centrándose principalmente en el reabastecimiento de suministros y las rotaciones rutinarias de personal. El gobierno no reveló detalles específicos sobre la naturaleza o duración de la inminente inducción militar.

El Primer Ministro de Trinidad y Tobago elogió anteriormente las operaciones militares estadounidenses contra buques narcotraficantes en aguas del Caribe. La proximidad geográfica de Trinidad y Tobago a Venezuela (estando a sólo siete millas de distancia en su punto más cercano) agrega una capa de complejidad a la situación, con preocupaciones sobre posibles efectos colaterales de la agitación política de Venezuela.

Sin embargo, el anuncio generó críticas de algunas figuras de la oposición, en particular el senador y exsecretario de Estado Amery Brown. Brown acusó al gobierno de tergiversación y afirmó que Trinidad y Tobago corría el riesgo de convertirse en “facilitadores cómplices” en acciones que condujeron a ejecuciones extrajudiciales y aumentaron las tensiones fronterizas. Afirma que el Acuerdo de Adhesión representa el paso de Trinidad y Tobago al “estatus satélite”, adoptando la filosofía predominante de la derecha.

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La decisión se produce tras una serie de ataques militares estadounidenses que comenzaron en septiembre y que provocaron más de 80 muertes. Las medidas coinciden con el despliegue de una mayor presencia naval cerca de Venezuela, incluido el mayor portaaviones estadounidense. En particular, el buque de guerra estadounidense atracó en Puerto España, capital de Trinidad, en octubre, cuando la administración estadounidense aumentó la presión militar sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

También ha habido oposición de los legisladores de Estados Unidos sobre la legalidad de estas operaciones militares, que han pedido una revisión del Congreso. Esta observación subraya la naturaleza sensible del compromiso militar estadounidense en la región del Caribe, particularmente en lo que respecta a sus implicaciones para los gobiernos locales y su soberanía.

A medida que la situación continúa desarrollándose, las ramificaciones de la decisión de Trinidad y Tobago de permitir operaciones militares estadounidenses sobre sus aeropuertos aún no se han concretado plenamente, en medio de crecientes preocupaciones de las voces de la oposición en el país.

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