El Departamento de Justicia demandó al gobernador de Illinois, JB Pritzker, por una serie de leyes recientemente promulgadas diseñadas para proteger los derechos de los inmigrantes en diversos espacios públicos, incluidos juzgados, hospitales y guarderías. Las leyes, firmadas a principios de este mes, prohíben los arrestos civiles cerca de los juzgados en todo el estado y exigen que los hospitales, guarderías y universidades públicas implementen protocolos para manejar las operaciones de inmigración civil mientras protegen la información personal de las personas.
La ley también establece un marco legal para personas cuyos derechos constitucionales hayan sido violados durante acciones federales de aplicación de la ley en el área de Chicago. Esencialmente, estipula que las personas arrestadas ilegalmente pueden solicitar 10.000 dólares en concepto de daños y perjuicios cuando comparezcan ante el tribunal.
Los defensores de la inmigración local aplaudieron las medidas y señalaron que muchos inmigrantes evitan el acceso a servicios esenciales por temor a ser detenidos. Lawrence Benito, director ejecutivo de la Coalición de Illinois para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados, destacó la importancia de las leyes, refiriéndose a ellas como una “elección audaz”, enfatizando que la respuesta de la comunidad a la agresiva aplicación de la ley de inmigración se extiende más allá de las medidas inmediatas para incluir la defensa legal.
Por el contrario, el Departamento de Justicia, encabezado por la fiscal general estadounidense Pam Bondi, argumentó que las nuevas leyes violaban la Constitución estadounidense. La demanda cita amenazas potenciales a la seguridad de los funcionarios federales mientras busca resaltar lo que la agencia considera obstáculos a los esfuerzos federales de aplicación de la ley de inmigración. Pritzker y el fiscal general Kwame Raul, ambos demócratas, están demandando.
A pesar de los desafíos legales previstos por la legislación, Pritzker expresó previamente su confianza en los méritos de la legislación en una ceremonia de firma. “Obviamente, tienen la capacidad de acudir a los tribunales al respecto, pero creo que ésta no sólo es una buena ley, sino una gran ley”, comentó.
La confrontación legal se produce en el contexto de recientes operaciones de control de inmigración en la región, en particular la “Operación Midway Blitz” del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, que resultó en 4.000 arrestos. Los datos recopilados desde principios de septiembre hasta mediados de octubre indicaron que sólo el 15% de los arrestados tenían antecedentes penales, y la mayoría fueron acusados de delitos menores, como infracciones de tránsito o delitos no violentos.
A medida que se desarrolla la situación, tanto los partidarios como los críticos de las nuevas leyes están preparados para monitorear de cerca su desarrollo, lo que refleja una tensión constante entre los programas estatales destinados a proteger a las poblaciones de inmigrantes y las prioridades federales de aplicación de la ley.












