Persistente: Djokovic demostró por qué sigue siendo uno de los mejores tenistas del mundo. | Crédito de la foto: INSTAGRAM@djokernole

En la jerga del tenis, 39 años es cuando tu carrera está en fase de declive. Pero para Novak Djokovic, este segundo verano ha sido fantástico.

Hacer historia y establecer récords es algo natural para él. Pero su actuación del martes bajo la cegadora luz blanca de la cancha central y contra un oponente casi 14 años menor que él fue asombrosa, por decir lo menos.

Después de una pelea de cinco horas y 15 minutos, el representante serbio venció al tercer favorito Felix Auger-Aliassime por 7-6 (10), 3-6, 6-3, 6-7 (4), 7-6 (4) y dispuso los esperados últimos cuatro encuentros con el número 1 del mundo y campeón defensor Jannik Sinner.

Djokovic ha alcanzado ocho semifinales seguidas de individuales en Wimbledon. También es su decimoquinto en general en el All England Club, igualando los récords individuales de Grand Slam de Roger Federer y Rafael Nadal en el Abierto de Australia y el Abierto de Francia, respectivamente.

En una fantástica coincidencia, Djokovic ya estaba al inicio del tie-break en el primer set cuando su compatriota Lionel Messi, de 39 años, guiaba a Argentina a una emocionante victoria por 3-2 en la Copa del Mundo sobre Egipto en la lejana Atlanta.

Preguntado al respecto en la rueda de prensa posterior al partido, el siete veces campeón de Wimbledon se rió y bromeó: “Sería bonito jugar como él durante 90 minutos”.

El hecho de que Djokovic pasara otras tres horas y 45 minutos en la cancha, aunque en un deporte menos explosivo y sin contacto, fue un testimonio de su increíble estado físico y excelente acondicionamiento.

El barco de Djokovic no siempre ha navegado sin problemas. Ya en el noveno partido sintió molestias en la pierna izquierda y pidió baja médica. Hubo muchas ocasiones en las que hizo una mueca de dolor entre puntos y siguió estirando las piernas. Después de muchos mítines largos, parecía sin aliento. Pero parecía agradable y sonreía torcidamente de vez en cuando.

Fue una noche de cambios de suerte; Auger-Aliassime había establecido puntos en el primer verso, pero no los aprovechó; Djokovic tuvo un descanso en el último cuarto y aun así dejó pasar el partido.

Pero el 24 veces ganador de Major tuvo un desempeño impecable cuando más se necesitaba: en un desempate de 10 puntos en el que falló por poco.

Fue un ejemplo de libro de texto de élites que se ponen en cuarentena y mejoran su juego. Como recordó más tarde Djokovic, se trataba de “controlar los nervios y la tensión extrema”.

“Estos siguen siendo los momentos por los que sigo jugando tenis”, dijo Djokovic después de los cuartos de final más largos en la historia de Wimbledon. “Me gustaría que fuera la final para no tener que preocuparme por cómo se sentiría mi cuerpo.

“Pero estoy feliz. Les dije a los niños que se fueran a dormir después del cuarto set, pero no me escucharon. Me alegro de que se quedaran porque fue uno de mis mejores partidos en esta cancha”.



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