Sábado, 31 de enero de 2026 – 14:50 WIB
Jacarta – Rina Marlina es una prueba clara de que la línea del destino humano es de hecho el secreto de Dios, y el trabajo duro puede hacer girar la rueda de la vida. ¿Quién hubiera pensado que la heroína indonesia del bádminton que recientemente conmocionó a Tailandia fue alguna vez una asistente doméstica (ART) mal pagada?
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En la competición celebrada en el estadio del 80 aniversario de SPADT, Nakhon Ratchasima, el domingo 25 de enero de 2026, Rina logró silenciar a la representante anfitriona en la prueba individual femenina SH6. Ganó con un marcador de 21-5, 21-1 sin dudarlo. Esta victoria no es sólo una medalla, sino un hat-trick de oro en sucesivos Juegos Paralímpicos de la ASEAN (APG).
Capital de placa de zinc para grandes sueños
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En 2009, la vida de Rina estaba lejos del lujo de una atleta profesional. Después de la muerte de su padre, esta niña de la aldea de Siakar, Tasikmalaya, Java Occidental, tuvo que luchar con su madre para convertirse en trabajadora doméstica migrante o miembro de la familia.
“Como mi padre no estaba, mi madre y yo trabajamos como miembros de la casa en 2009-2010. Si no me equivoco, mi salario era de 150.000 IDR o 300.000 IDR, lo olvido. No por día, sino por mes”, recordó Reena en su declaración.
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Desarrolló una pasión por el bádminton. Entre sus funciones, suele trabajar como árbitro en un pabellón deportivo cerca de su casa para ganar dinero extra. Allí también su imaginación tomó alas. Cuando el campo quedó vacío, decidió practicar incluso sin capital.
“Antes todavía comía con un plato de zinc porque no tenía dinero para comprar una raqueta”, cuenta entre lágrimas.
De la formación nacional a los viajes globales
La determinación de Reena finalmente dio sus frutos. A partir de las victorias en Peperda Bogor y el Campeonato Nacional de 2019, la puerta al Campo Nacional de Entrenamiento (Pelatnas) está abierta de par en par. Desde entonces, las placas de zinc han sido reemplazadas por raquetas de clase mundial y cientos de miles de salarios han sido reemplazados por victorias internacionales.
Reena admite que el apoyo de su madre fue el principal combustible para superar sus sentimientos de inferioridad como persona con discapacidad. Ahora ha pisado diferentes partes del mundo con el bádminton.
“Nunca pensé que podría jugar al bádminton en la APG, nunca pensé realmente que podría dar la vuelta al mundo hasta los Juegos Paralímpicos. Mi madre me animaba constantemente a no sentirme inferior”, dice agradecido.
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Esperando con ansias Los Ángeles 2028













