viernes, 30 de enero de 2026 – 11:58 WIB

Pekín, VIVA – El primer ministro británico, Keir Starmer, ha dado un paso importante hacia la mejora de las relaciones con China, al abrir la posibilidad de que el presidente Xi Jinping visite el Reino Unido. La medida generó inmediatamente fuertes críticas de muchos políticos británicos que previamente habían adoptado una postura de línea dura hacia Beijing.

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En su primera visita a China, el miércoles 28 de enero de 2026, después de ocho años de relaciones congeladas entre los dos países, a las que llamó una “era de hielo”, Starmer dijo que su reunión con Xi Jinping había puesto las relaciones bilaterales sobre una base sólida.

Se espera que la visita de tres días dé como resultado una serie de logros, que van desde un régimen sin visa, aranceles reducidos sobre el whisky escocés y acuerdos de cooperación económica.

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Sin embargo, las conversaciones sobre el regreso de Xi al Reino Unido han generado preocupaciones en el país. Cuando se le preguntó sobre la posibilidad, el portavoz oficial de Starmer confirmó que renovar los lazos con China sería beneficioso para el pueblo y las empresas británicas, pero no hubo una decisión oficial sobre el calendario de la visita.

Durante su visita a Beijing, Starmer insistió en que el gobierno británico sería “claro y realista” sobre las posibles amenazas a la seguridad nacional de China, incluido el espionaje y las sanciones de Beijing contra varios parlamentarios británicos. También dijo que esta visita no es un encuentro puntual, sino el inicio de una serie de diálogos que continuarán en el futuro.

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La visita de Starmer marca un cambio significativo en la actitud de Gran Bretaña hacia Beijing después de casi una década de relaciones tensas bajo el gobierno conservador. También se dice que la incertidumbre en las relaciones comerciales con los Estados Unidos es una de las razones de este cambio de dirección política.

El presidente estadounidense, Donald Trump, también calificó la decisión de Gran Bretaña de comerciar con China como “muy peligrosa”. Trump ha amenazado anteriormente con imponer aranceles de importación del 100 por ciento a Canadá si profundiza la cooperación con Beijing.

En el Reino Unido, el respaldo de China a China en 2021 generó una fuerte oposición de varios políticos conservadores por criticar los abusos de derechos humanos contra el grupo étnico uigur. Creen que sería un paso en falso invitar a Xi a Inglaterra mientras las sanciones sigan vigentes y los diplomáticos chinos tengan un acceso limitado al parlamento.

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La presidenta de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, confirmó que a Xi no se le permitirá dirigirse al parlamento hasta que se levanten las sanciones contra los legisladores británicos. Afirmó que era su responsabilidad proteger a los miembros del parlamento de la presión y sanciones extranjeras.



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