domingo 15 de marzo de 2026 – 10:30 WIB
Jacarta – El mes de Ramadán trae cambios en los patrones alimentarios de muchas familias indonesias. Mientras que los adultos ayunan, los niños, especialmente aquellos que aún no necesitan ayunar, necesitan refrigerios entre comidas. Aquí es donde cobra importancia la decisión de los padres: ¿qué meriendas darles a sus hijos durante el Ramadán?
No todos los bocadillos son iguales. Algunos tienen un alto contenido de azúcar añadido, mientras que otros tienen un bajo valor nutricional. Sin embargo, con un poco más de cuidado, los padres pueden elegir bocadillos que a sus hijos les encanten, pero que también apoyen su crecimiento y desarrollo. ¡Vamos, desplázate más!
Durante el Ramadán, el ritmo alimentario de la familia cambia. El ambiente hogareño cambia, Sahoor, romper el ayuno y Taraweeh. Los niños también experimentan este cambio. Es posible que coman menos en las comidas principales porque están experimentando un ambiente diferente, o pueden pedir refrigerios con más frecuencia porque ven que otros miembros de la familia no comen.
Esta situación hace que los snacks no sólo sean amigos con los que jugar, sino también una fuente de energía y nutrición más importante de lo habitual. Los padres deben ser más selectivos en sus elecciones para mantener a los niños activos y alegres durante todo el día.
Cinco consejos para elegir los bocadillos adecuados para los niños durante el Ramadán
1. Cuidado con el contenido de azúcar y sal
Lo ideal es que las meriendas de los niños no tengan demasiada azúcar añadida. Adquiera el hábito de leer las etiquetas nutricionales: limite los refrigerios con más de 10 gramos de azúcar por porción y también preste atención al contenido de sodio para que los niños no consuman demasiada sal durante el día.
2. Elija snacks que contengan ingredientes beneficiosos
Los snacks a base de leche, fruta o cereales integrales aportan más valor que las patatas fritas o los dulces normales. El contenido de calcio de la leche ayuda al crecimiento de los huesos, mientras que la fibra de las frutas ayuda a una buena digestión en los niños.
3. Ajusta la hora del desayuno al horario diario de tu hijo
Idealmente, los niños reciben refrigerios dos veces al día: una vez por la mañana, de 09.00 a 10.00 horas, y otra por la tarde, de 15.00 a 16.00 horas. Para evitar perturbar el apetito de su hijo, evite darle refrigerios demasiado cerca de la hora de las comidas principales.
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4. Presta atención al tamaño de las porciones












