La calidad tóxica del aire sigue afectando a Delhi y muchas partes del norte de la India, especialmente durante los inviernos. Este persistente desafío ambiental se atribuye a una combinación de factores que incluyen la baja velocidad del viento, las emisiones industriales, los gases de escape de los vehículos, la caída de las temperaturas y la práctica estacional de quema de rastrojos de cultivos en los estados vecinos.
En respuesta al deterioro de la calidad del aire, el gobierno de Delhi ha activado medidas especiales en el marco del Plan de Acción de Respuesta Graduada (GRAP). El martes se implementó la tercera fase de la iniciativa, que incluye restricciones a la circulación de vehículos que transportan materiales generadores de polvo, junto con la prohibición de las actividades mineras y medidas estrictas como la trituración de piedras. Estas medidas son parte de una estrategia más amplia destinada a controlar los niveles de contaminación.
El empeoramiento de las condiciones climáticas provocó la ira pública y estallaron protestas en la capital durante el fin de semana. Esta preocupación también generó controversia política. Saurabh Bhardwaj, un destacado líder del opositor Partido Aam Aadmi (AAP), acusó al gobierno de Delhi de “manipular” los datos sobre la calidad del aire y de no proteger la salud pública. Calificó la calidad del aire como “alarmante” y pidió al gobierno que declare una emergencia de salud pública.
Por el contrario, funcionarios del gobernante Partido Bharatiya Janata (BJP) rechazaron estas afirmaciones. La ministra principal, Rekha Gupta, afirmó que su gobierno está trabajando diligentemente en medidas de control de la contaminación. El Ministro de Medio Ambiente, Manjinder Singh Sirsa, también respondió a las acusaciones, diciendo que los datos sobre la calidad del aire estaban disponibles públicamente y que rociar agua cerca de los monitores de calidad del aire tenía como objetivo reducir el polvo, no distorsionar las mediciones.
A medida que continúa el debate y se profundiza la preocupación pública, la eficacia de las estrategias gubernamentales de control de la contaminación está bajo escrutinio, y muchos ciudadanos piden medidas inmediatas para abordar este problema de salud crítico.











