Las empresas están gastando más que nunca en programas de bienestar en el lugar de trabajo, pero ese esfuerzo está fallando en gran medida al personal, según ha revelado un nuevo informe condenatorio, que revela lo que los expertos advierten que es un sistema fundamentalmente “roto”.
El estudio, publicado por Optimism Consulting en asociación con el Grupo de Enlace de Política Parlamentaria sobre Bienestar en el Lugar de Trabajo, analizó 23 organizaciones que emplean a más de 130.000 trabajadores en los sectores público, privado y del tercer sector.
Se encontró que a pesar de la enorme inversión en programas de bienestar, la mayoría de las empresas no tienen “casi nada que mostrar”.
El principal problema no es la falta de intención, sino cómo se gestiona el personal, y los investigadores advierten que toda la estructura está “patas arriba”.
Se dice que las empresas operan sin una visión significativa del bienestar, lo que pone de relieve un claro desequilibrio en la forma en que se monitorean las diferentes áreas de desempeño.
Por ejemplo, mientras departamentos como el de finanzas tienen información clara y en tiempo real, los empleadores suelen confiar en información desactualizada sobre el bienestar del personal.
Cuando se revisa la información de las encuestas anuales, las condiciones sobre el terreno ya han cambiado, lo que significa que las empresas no pueden responder de manera efectiva.
Esta llamada ‘brecha de inteligencia’ es una de las varias fallas estructurales identificadas en el estudio, que encontró que ninguna de las organizaciones evaluadas había alcanzado el nivel más alto de madurez en ningún área clave de la gestión de personas.
Las empresas están gastando más que nunca en iniciativas de bienestar en el lugar de trabajo, pero el esfuerzo está fallando en gran medida al personal, según un nuevo informe condenatorio (imagen de archivo)
Las luchas de los empleados a menudo pasan desapercibidas hasta que se manifiestan como bajas prolongadas por enfermedad, disminución del rendimiento o renuncias repentinas, según el informe.
El informe describe a los mandos intermedios, ampliamente considerados como el vínculo entre el personal y el liderazgo, como “preparados para fracasar”, ya que carecen tanto de la autoridad como de los datos necesarios para intervenir de forma proactiva.
Al mismo tiempo, se dice que la cultura laboral recompensa el estoicismo honesto, y muchos empleados se muestran reacios a revelar estrés o agotamiento, lo que el informe llama la “brecha de la cara valiente”.
Los hallazgos también revelan una creciente frustración en los departamentos de recursos humanos, donde el personal consciente de los problemas en el lugar de trabajo lucha por persuadir a los líderes para que tomen medidas.
Esto crea un ciclo en el que los programas de bienestar se lanzan y renuevan repetidamente, a pesar de poca evidencia de un impacto significativo, según el informe.
Maria Pavier, psicóloga ocupacional y directora de Optimism Consulting, dijo que los hallazgos revelaron una falta de coincidencia entre las buenas intenciones y los resultados del mundo real.
“Las empresas realmente se preocupan por su gente”, afirmó. “La pregunta es si el sistema que están utilizando les permite llevar esa intención a la práctica”.
“Lo que hemos descubierto constantemente, y en todos los sectores y escalas, es que no es así, no por falta de voluntad, sino porque la arquitectura se construye al revés”.
Se dice que las empresas operan sin una visión significativa del bienestar, lo que pone de relieve un marcado desequilibrio en la forma en que se monitorean las diferentes áreas de desempeño (imagen de archivo)
Pavier explicó que la forma en que fluye actualmente la información y el apoyo dentro de las organizaciones no aborda la realidad del bienestar cotidiano.
“Los datos fluyen hacia arriba, los programas fluyen hacia abajo, y el lugar donde realmente surgen el rendimiento y el bienestar -la relación entre un individuo y su jefe- es el aspecto más descuidado de todo el sistema”, afirma.
El informe sostiene que esto socava particularmente la evidencia de que los gerentes son responsables del bienestar del equipo, pero a menudo reciben poco apoyo.
Los expertos detrás del estudio dicen que es necesaria una revisión completa de cómo las organizaciones abordan el bienestar de la fuerza laboral.
Recomiendan que los gerentes dejen de pedir a los empleados que completen encuestas de bienestar retrospectivas y datos en tiempo real que permitan una intervención temprana.
En lugar de aumentar los costos, las empresas deberían centrarse en utilizar mejor inteligencia para brindar soporte cuando sea necesario.
Una organización incluida en el estudio tuvo éxito al utilizar datos en vivo para identificar y ayudar a los equipos con dificultades antes de que los problemas aumentaran.
Sin reformas fundamentales, los empleadores corren el riesgo de seguir invirtiendo fuertemente en programas de bienestar que brindan pocos beneficios tangibles, advierte el informe, dejando a los trabajadores sin apoyo y a las empresas no más cerca de resolver el problema.












