A medida que el Banco de Inglaterra se acerca a su crucial reunión de diciembre, los analistas esperan que el gobernador del Banco, Andrew Bailey, enfrente una decisión desafiante sobre las tasas de interés. Las expectativas actuales del mercado sugieren fuertemente que el Banco reducirá las tasas de interés en 25 puntos básicos hasta el 3,75 por ciento. Esta expectativa se debe en gran medida a la reciente serie de datos que indican una disminución constante de los niveles de inflación, lo que ha aumentado las expectativas de un recorte de tasas.
Sin embargo, los expertos en economía de Oxford advierten que la decisión del Comité de Política Monetaria (MPC) será más controvertida de lo que se esperaba. Los economistas Andrew Goodwin y Edward Allenby destacan que los desacuerdos internos entre las autoridades podrían complicar lo que muchos ven como recortes de tasas. Señalaron que las encuestas recientes reflejan expectativas de inflación más altas, lo que puede generar dudas entre los miembros más agresivos del MPC, quienes pueden sentirse incómodos con estas tendencias.
Anuncios anteriores de Goodwin y Allenby Bailey insinuaban un recorte de tipos. Sin embargo, ni los últimos detalles presupuestarios ni los próximos datos económicos proporcionan un impulso claro para tal cambio. La incertidumbre se vio amplificada aún más por la propia encuesta mensual del banco, que mostró que las empresas planean aumentar los salarios a un ritmo más rápido, al tiempo que predijo que los aumentos de precios se mantendrán por encima del objetivo del banco del 2 por ciento durante los próximos tres años. Se espera que se publique una actualización clave sobre el aumento de tasas el día antes de la reunión del MPC y servirá como factor decisivo en el proceso de toma de decisiones.
A pesar del sentimiento prevaleciente a favor de un recorte, Goodwin y Allenby expresaron una renovada cautela sobre el resultado, sugiriendo que el proceso de toma de decisiones del MPC dependería de con qué facción se aliaría finalmente Bailey en la reunión.
La tasa de inflación actual se sitúa en el 3,6 por ciento, ligeramente por debajo del 3,8 por ciento, pero todavía por encima del objetivo del banco. Algunos miembros del MPC, incluido el economista jefe Huw Pill y la miembro externa Catherine Mann, han abogado por mantener altas tasas de interés para gestionar eficazmente las presiones inflacionarias. En contraste, otros miembros abogaron por recortes de tasas, citando preocupaciones de que los altos costos de endeudamiento pudieran obstaculizar el crecimiento del empleo.
El creciente desempleo, que recientemente alcanzó un máximo pospandémico del 5 por ciento, plantea una amenaza potencial a la demanda de los consumidores y podría llevar a las empresas a reducir los precios. Los analistas del sector financiero están divididos sobre la trayectoria de las tasas de interés hasta finales de 2026: algunos predicen una caída al 3 por ciento, mientras que otros sugieren un enfoque más cauteloso, con tasas estabilizándose en el 4 por ciento.
A medida que se acerca la reunión de diciembre, la tensión en torno a la decisión del MPC subraya el complejo equilibrio entre frenar la inflación e impulsar el crecimiento económico en medio de un panorama cambiante del empleo y la confianza del consumidor.











