El técnico brasileño Carlo Ancelotti ha confirmado su lista de 26 jugadores convocados, entre ellos Neymar Jr, cuya participación ha sido objeto de especulaciones en los últimos meses.
Neymar, de 34 años, es uno de esos jugadores que, si la ocasión lo favorece, puede cambiar el curso no sólo de un partido sino de toda una eliminatoria o de todo un torneo en el que participa.
Aunque no obtuvo grandes victorias, durante mucho tiempo fue considerado el mejor jugador del mundo. De su etapa en el Barcelona a sus años en el PSG. Ver al brasileño cada fin de semana y cada semana en la Liga de Campeones, cuando su cuerpo lo permite, es una verdadera alegría.
Sin embargo, Neymar, un completo veterano del fútbol, nunca pareció madurar mentalmente. Y eso también ha afectado su carrera deportiva.
En las últimas semanas, la leyenda del PSG ha sido noticia por abofetear a un compañero, el hijo de su amigo, que se atrevió a cruzarlo en un entrenamiento; Por discutir con muchos fans; por afirmar que un árbitro estaba “enojado”; respondiendo de manera infantil a pasantes y periodistas o promocionando productos; Y también por taparse los oídos en un gesto que sirve de síntesis de su personalidad.
La versión negativa de Neymar lo convierte en un jugador propenso a perder el control, lo que no sólo es una ventaja sino un peligro en un torneo eliminatorio tan intenso y emotivo como el Mundial.
A la hora de evaluar la capacidad técnica, no hay nadie en la actual selección brasileña que se acerque a Neymar; Está despejado. Sin embargo, es casi ilógico apostar por él a estas alturas, considerando que no lo hemos visto a lo grande desde hace al menos cuatro años. Sería raro que los destellos que mostró en Santos le convirtieran en un cambio significativo.
En cuanto Brasil se enfrenta a un equipo físicamente fuerte que no deja a Neymar cubrir el terreno, los nervios empiezan a aumentar, no sólo entre el jugador sino también entre la afición y el cuerpo técnico que lo conocen perfectamente. Cuando las cosas se le complican pierde la cabeza y le cuesta caro.
Por supuesto, todo esto es el peor de los casos posibles, y definitivamente no es lo que va a suceder. Queda por ver qué tipo de gestión tendrá Ancelotti. Es muy interesante.
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