En una muestra significativa de estrategia naval, el petrolero auxiliar de la Flota Real Tidesurge estaba monitoreando activamente el submarino ruso junto con el remolcador Altay. La Operación Tidesurge, de tres días de duración, facilitada por la presencia de un helicóptero Merlin exclusivo, subraya el compromiso del Reino Unido de proteger sus fronteras marítimas y fortalecer la seguridad nacional.
Los funcionarios de la Royal Navy han destacado la importancia de tales operaciones, destacando la necesidad de garantizar la integridad de las aguas del Reino Unido ante la creciente actividad naval en el extranjero. El capitán James Allen, comandante del RFA Tidesurge, comentó sobre la misión y destacó el papel del buque a la hora de proporcionar una “demostración de presencia y disuasión” durante el tránsito desde el Mar del Norte hasta el Canal de la Mancha.
Durante la operación, la Royal Navy mantuvo una estrecha vigilancia sobre el submarino ruso y su remolcador, siguiendo atentamente sus movimientos. Esta vigilancia se mantuvo hasta que los barcos llegaron a la costa noroeste de Francia, momento en el que la responsabilidad de la vigilancia se transfirió a un aliado de la OTAN. La entrega representa un esfuerzo coordinado entre las naciones aliadas para mantener la seguridad y la preparación ante posibles amenazas en el ámbito marítimo.
Las autoridades de defensa consideran cruciales actividades continuas como el fortalecimiento de las asociaciones internacionales y la demostración de unidad en la preservación de la seguridad marítima.











