Jueves 23 de julio de 2026 – 22:20 WIB
Jacarta – El escándalo de corrupción que involucra a la ex Jampidsus Febrie Adriansyah se considera una imagen real de los crímenes estructurales que se propagaron a partir de la extracción de recursos naturales en las fases iniciales y que llevaron a una crisis policial en Indonesia.
Así lo transmitió el investigador político, jurídico, de desarrollo y de derechos humanos Hasnu Ibrahim en un debate general, desde la corrupción en las centrales eléctricas de carbón hasta el blanqueo de dinero, analizando la anatomía de la corrupción y el TPPU en el escándalo del ex Fiscal General Zampidsus en Indonesia (Indonesia Kokommunok Corruption). Yakarta central, jueves 23 de julio de 2026.
Hasnu reveló que el antiguo caso Jampidsus es sólo la punta del iceberg de prácticas corruptas masivas que involucran a agencias claves encargadas de hacer cumplir la ley.
Hasnu expuso la increíble escala del escándalo de corrupción. Los investigadores encontraron pruebas en forma de 476 mil millones de IDR en efectivo y lingotes de oro que pesaban 74 kg, incautados en 12 lugares, incluida una casa segura en Sentul.
“Sin embargo, no debemos dejarnos engañar por los 74 kilos de oro y los miles de millones de rupias. Porque el patrón básico de la gran corrupción en Indonesia es que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley todavía tienen muchos activos ilegales que descubrir, por lo que no basta con detenerse ahí”, concluyó Hasnu.
Además, Hasnu dijo que hay indicios de pérdidas de 5 billones de IDR en la economía del país debido a irregularidades en el suministro de carbón a los PLTU durante 2018-2026. Se considera que el crimen tuvo un impacto directo en la población de Sumatra, Kalimantan y Java al provocar apagones masivos.
Hasnu explica que el escándalo opera a través de tres capas entrelazadas del delito, a saber, la primera, el predicado del delito.
En segundo lugar, la máquina de blanqueo de capitales (TPPU). PPATK utiliza un esquema de casa segura para evitar la detección, así como el método de mezcla, combinando fondos ilegales con activos legales para reducir los rastros del flujo de fondos.
En tercer lugar, los encargados de hacer cumplir la ley, que se supone deben erradicar la corrupción, en realidad están atrapados en una gobernanza informal, lo que genera clientelismo político e intensos conflictos de intereses.
Hasnu dijo que las regulaciones que, en su opinión, facilitaban la explotación y las pérdidas estatales, además de beneficiar a la oligarquía minera del carbón. Uno de ellos es el esquema take-or-pay, que obliga a las empresas estatales a vender energía a productores privados (IPP) incluso si no la utilizan.
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Opinó que como medida estratégica para recuperar el control del pueblo, hay varios puntos claves que el gobierno debería tomar. Es decir, la Comisión Anticorrupción adoptó el antiguo caso Jampidsus como mecanismo desencadenante para detener la competencia entre agencias y garantizar que las investigaciones estén libres de conflictos de intereses internos dentro de la Fiscalía.












