Miércoles, 20 de mayo de 2026 – 04:08 WIB
Viva – A través de Legendary Stories, VIVA Sport invita a los lectores a revivir varias historias eternas del mundo del deporte, desde intensas rivalidades, luchas de atletas hasta momentos que cambiaron la historia.
Muhammad Ali no es ajeno a los aficionados al boxeo. Aunque la leyenda ya está muerta, sus logros son eternos y el legado de su espíritu se transmite de generación en generación.
Muhammad Ali nació como Cassius Marcellus Clay Jr. Comenzó a llamar la atención después de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1960. Cuatro años más tarde, ganó con éxito el título mundial de boxeo de peso pesado al derrotar a Sonny Liston en 1964. Esta victoria anunció el nacimiento de una de las mayores leyendas de la historia del boxeo mundial.
Sin embargo, el viaje de Ali no se trató sólo de cinturones de campeonato y hazañas impresionantes. Ali no sólo fue un gran boxeador sino un símbolo de lucha, coraje y fe.
Aparte de eso, Ali también tenía fama de ser un polémico que se atrevía a ir contra la corriente. Una de las decisiones más importantes de su vida fue su conversión al Islam en 1964.
Esta decisión conmocionó inmediatamente a Estados Unidos. Ali anunció que había recitado dos frases de la Shahada, se había unido a la Nación del Islam y había renunciado al nombre de Cassius Clay. Luego eligió el nombre de Muhammad Ali como su nueva identidad.
Esta fase desencadena ganancias y pérdidas. Muchos medios de comunicación en Estados Unidos continúan llamándolo por su antiguo nombre. Para Ali, sin embargo, la decisión de abrazar el Islam fue parte de su búsqueda de identidad.
El viaje espiritual de Ali fue inseparable de la influencia de Malcolm X. Los dos se conocieron a principios de la década de 1960 y pronto desarrollaron una relación cercana. Malcolm X también se convirtió en una figura importante que ayudó a Ali a comprender las enseñanzas islámicas y le presentó más profundamente la Nación del Islam.
Poco después de convertirse en campeón del mundo, Ali se declaró públicamente musulmán. Ese momento se convirtió en el más histórico de su trayectoria vital.
El coraje de Ali se demostró nuevamente cuando se negó a unirse al ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam. Insistió en que su fe como musulmán le hizo negarse a unirse a la guerra.
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“No tengo ningún problema con el pueblo vietnamita”, se convirtió en una de las frases más famosas de Ali en ese momento.












