Julia García Moreno, una mujer de San Bartolomé de 43 años, sufrió el pasado viernes un trágico accidente en la CV-905, donde un hombre de 22 años perdió la vida al caer una palmera infestada de plaga del picudo rojo. García, que frecuenta la vía por motivos médicos, acababa de salir del centro comercial Habaneras cuando vio el devastador incidente.
Eran casi las cinco de la tarde. Cuando Julia nota una palmera apoyada de forma inusual en la pared de la fiesta. Aunque el tiempo estaba tranquilo y con poco viento, tuvo la extraña impresión de que el árbol podría caerse. Entonces decidió reducir la velocidad y girar ligeramente hacia el arcén. En ese momento, un auto negro la pasó cuando la palmera se rompió y cayó sobre el vehículo del joven, que quedó atrapado debajo del maletero.
Temblando por el shock, Julia logró llamar al 112, donde pidió ayuda de emergencia a los bomberos y una ambulancia. Junto a otros conductores de la zona y un médico, intentan acceder al coche accidentado, donde solo encuentran a una persona ocupada: lamentablemente, un joven que muere en el instante.
García destacó que el viento no fue un factor en la caída del árbol “hueco y podrido” provocado por la plaga, y expresó su enojo por declaraciones que atribuyen la tragedia a un evento climático. “No tolero mentiras”, dijo, insistiendo en que la caída del árbol se debió más bien a una negligencia en el mantenimiento.
A pesar de apenas sobrevivir, el impacto emocional fue abrumador para Julia. La imagen del accidente la atormenta, sobre todo porque el joven que murió tenía la misma edad que su propio hijo. Aún con la esperanza de que el joven sobreviviera, una petición del médico que lo atendió antes de que llegaran los servicios de emergencia confirmó la noticia de su muerte.
Ante esta tragedia, la comunidad reacciona con indignación en las redes sociales, culpando a la gestión municipal por la falta de cuidado y mantenimiento de la vegetación en los caminos. Aunque la CV-905 es de competencia autonómica, el Ayuntamiento de Torrevieja es el responsable de la gestión del arbolado a lo largo de este trazado.
Las evaluaciones iniciales del árbol caído indicaron que estaba infestado por larvas del picudo rojo, que se encontraron en su interior. Si bien el alcalde, Eduardo Dolan, aseguró que los árboles recibirían un tratamiento anual para combatir esta plaga, reconoció la necesidad de realizar inspecciones más exhaustivas para evaluar la salud de los árboles más allá de los síntomas visibles.
La tragedia también reveló la historia del fallecido adolescente Martín Pérez Aniorte, quien recientemente había perdido a ambos padres. Tras su muerte vivió con su hermana menor en casa de su tío y fue parte activa de la comunidad, llegando a ser abanderado en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caida y jugador de la escuela municipal de fútbol.
El ayuntamiento ha iniciado la poda anual de árboles de la zona; Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, los problemas internos de los árboles son difíciles de identificar y contribuyen a esta tragedia, que muchos consideran evitable.
La conmoción tras este accidente no sólo subraya la importancia del mantenimiento adecuado de la infraestructura urbana, sino también el impacto personal que estas tragedias tienen en las vidas de las familias y comunidades. Julia García continúa exigiendo justicia y verdad sobre lo sucedido, esperando que se implementen medidas efectivas para evitar que algo tan devastador vuelva a suceder.












