Según Rodríguez, las energías renovables deberían cubrir el 15% de la demanda energética a finales de año. La energía renovable cubre actualmente el 10% de la demanda, frente al 3% en 2024. Para 2035, según funcionarios cubanos, la energía renovable cubrirá el 40% de la demanda y para 2050 cubrirá completamente las necesidades energéticas.

En los últimos años, el gobierno ha aumentado significativamente la instalación de paneles solares gracias a financiación y donaciones de equipos chinos; estos fueron colocados en espacios públicos y hospitales. Actualmente existen 54 parques solares y para 2028 el gobierno cubano espera tener 92 con ayuda de China, dijo el gobierno.

El gobierno cubano no ha dado detalles sobre cómo utilizará las fuentes de energía, como la solar, la eólica, la biomasa y la hidroeléctrica, en su afán por lograr su objetivo.

Jorge Piñon, experto en energía de la Universidad de Texas en Austin, cree que será muy difícil para Cuba realizar sus proyectos en medio de una crisis económica y el alto costo de la transición a las energías renovables, especialmente teniendo en cuenta el deterioro de su infraestructura energética.

“Es muy poco probable que, dada la situación actual, Cuba pueda alcanzar el objetivo de un 100% de energía renovable para 2050”, dijo Piñon, investigador asociado senior del Instituto de Energía de UT Austin.

Existe potencial para aprovechar las energías renovables, pero esto requiere grandes inversiones, según Piñon. Por ejemplo, la energía producida por la caña de azúcar podría ser tan importante como la energía solar.

“Es etanol, es biomasa, es alcohol, es empleo en el campo”, dijo Piñon. “Se puede tomar etanol y mezclarlo con gasolina y, por lo tanto, reducir las importaciones de gasolina”.

Aunque Cuba es uno de los mayores productores de azúcar del mundo, su industria prácticamente colapsado.

La Embajada de Cuba en Washington, D.C., no respondió a una solicitud de comentarios sobre los detalles del plan energético ni a preguntas sobre la viabilidad de un cambio hacia la energía renovable para 2050.

Por ahora, la mayoría de los cubanos viven con el desafío de no tener un suministro constante de electricidad.

Cuando la administración Trump cortó el flujo de combustible a la isla a principios de este año, la gente, especialmente fuera de La Habana, ya experimentaba cortes que duraban 20 horas o más al día. La reducción del acceso al combustible ha exacerbado una situación que ya era terrible.

Hoy en día, los cortes de energía son aún más prolongados, y no saber cuándo tendrán luz la próxima vez aumenta la ansiedad de la gente, porque los cortes no son constantes. Varían de un día a otro y dependiendo del barrio. Por ejemplo, una parte de una ciudad puede quedarse sin electricidad durante 40 horas y el siguiente corte puede durar 15 horas.

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