Kylian Mbappé consolidó su lugar en la historia del fútbol al convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, superando a Lionel Messi en vísperas de la final entre Argentina y España.
Sin embargo, la superestrella francesa dejó claro que los hitos individuales ofrecían poco consuelo en comparación con perderse el premio final del equipo.
“El Mundial te eleva a ciertos niveles… Hubiera preferido no ser el máximo goleador de la historia y jugar el partido mañana”, dijo Mbappé. “Hoy en día, eso no es lo primero que me viene a la mente”.
Preguntado sobre sus emociones ante esta hazaña histórica y sus objetivos personales, Mbappé desvió los elogios hacia la próxima final. Reconoció la consistencia de Messi en el escenario más grande al tiempo que expresó su propia frustración al ver el partido del campeonato desde la barrera.
“No, lo dije, Leo, él marca todo el tiempo”, dijo Mbappé. “Mañana marcará, seguro, solo trato de ayudar a mi equipo a marcar cada vez, eso es seguro cuando se marcan tantos goles”.
Si bien el hito consolida su estatus entre los más grandes que jamás hayan jugado este deporte, Mbappé admitió que el momento del récord disminuye su valor inmediato.
Para un jugador que siempre ha jugado al más alto nivel para Francia y llevó a la nación a dos finales de la Copa del Mundo anteriores y ganó una, quedarse afuera esta vez es un sitio inusual.
Aunque el récord goleador de Mbappé podría convertirse en un pilar de la historia del fútbol si tiene la oportunidad de aumentarlo nuevamente dentro de cuatro años, por ahora su atención sigue centrada en la oportunidad perdida de jugar por otro título.












