Los viajeros aéreos en todo Estados Unidos enfrentan retrasos de horas en los puntos de control de seguridad mientras la Administración de Seguridad del Transporte lidia con la escasez de personal. Gran parte del problema surge de un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que supervisa la TSA.
Debido a la falta de financiación, los empleados de la TSA, clasificados como trabajadores esenciales, continuaron trabajando sin paga durante semanas. El resultado fue ausentismo, dimisiones y una visible ralentización de las operaciones aeroportuarias.
¿Por qué no se les paga a los trabajadores de la TSA?
Esta interrupción se remonta a un impasse político en Washington sobre la financiación del DHS. Los legisladores siguen divididos sobre cómo asignar dinero a agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Los informes citados por CNBC señalan que la falta de financiación ya ha resultado en la pérdida de cheques de pago para los agentes de la TSA, lo que ha impactado directamente los niveles de personal en los aeropuertos. A pesar de los intentos de aprobar medidas de financiación temporales, ambos partidos se han culpado mutuamente por extender el cierre.
¿Qué tan grave es la escasez de personal?
El impacto ha sido considerable. Según se informa, cientos de trabajadores de la TSA han dimitido desde que comenzó el cierre a mediados de febrero, mientras que las tasas de respuesta han aumentado muy por encima de los niveles normales.
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En algunos aeropuertos importantes, las tasas de ausentismo han aumentado hasta el 30 por ciento durante los períodos pico.
Everett Kelley, presidente de la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales, dijo a Al Jazeera que a los trabajadores se les pide que se presenten “sin paga” a pesar de tener “familias, hipotecas y facturas como todos los demás”. La tensión provocó agotamiento y baja moral entre la fuerza laboral.
¿Por qué los retrasos son peores en algunos aeropuertos?
No todos los aeropuertos se ven igualmente afectados. Según funcionarios citados por Al Jazeera, los tiempos de espera dependen de factores como el número de pasajeros, el personal asignado a turnos específicos e incluso los tiempos de descanso.
Esto ha hecho que los retrasos sean impredecibles: algunos aeropuertos operan con relativa normalidad mientras que otros experimentan colas caóticas.
Los expertos dicen que la situación se asemeja a un problema de “Whac-A-Mole”, donde las perturbaciones se trasladan de un aeropuerto a otro sin previo aviso.
¿Qué está haciendo el gobierno para solucionarlo?
La administración de Donald Trump ha desplegado agentes federales de ICE para ayudar en los aeropuertos, aunque los críticos dicen que carecen de la capacitación adecuada para funciones específicas de la TSA. La medida se sumó a las preocupaciones sobre la eficacia y la seguridad.
Mientras tanto, los legisladores están trabajando en un proyecto de ley de financiación que podría restaurar los salarios de los trabajadores de la TSA y estabilizar las operaciones. Sin embargo, las negociaciones siguen siendo inciertas.
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Por qué los expertos dicen que esta es una crisis mayor
Los analistas advierten que el problema va más allá de las largas colas. El cierre ha expuesto las vulnerabilidades del sistema de aviación estadounidense, especialmente cuando las tensiones globales y las interrupciones en los viajes añaden presión.
El defensor de los derechos del consumidor, William McGee, dijo a Al Jazeera: “Durante años nos hemos jactado del hecho de que Estados Unidos tiene el mejor y más seguro sistema de aerolíneas del mundo. No estoy seguro de que eso sea algo que podamos seguir diciendo”.
Sin una solución inmediata a la vista, se recomienda a los viajeros que lleguen a los aeropuertos mucho antes de lo habitual, ya que persiste la incertidumbre.












