Martes 5 de mayo de 2026 – 15:57 WIB
Jacarta – Romli Atmasmita, testigo experto clave en la investigación adicional del caso de presunta corrupción en la adquisición de Chromebooks en el Tribunal de Distrito Central de Yakarta, enfatizó que los daños estatales no prueban automáticamente la existencia de un acto criminal de corrupción.
En la audiencia del lunes 4 de mayo de 2026, Romley enfatizó que las pérdidas del Estado no eran la causa del acto criminal, sino el resultado (consecuencia). Por lo tanto, según él, la existencia de daños estatales debe ir precedida de la prueba de los elementos de actos ilícitos y de dolo.
“Creo que, según el fiscal, si hay daño, el daño es retroactivo, consecuente, no causativo. Así que si el daño no puede ser probado, no hay daño. Deberían ser absueltos. Hay cargos cuestionables, in dubio pro reo, deberían ser absueltos”, dijo Romley.
También destacó la importancia del principio correctivo del ultimátum del derecho penal como último recurso en la aplicación de la ley. Romley cree que en casos de política pública, la política administrativa debería tener prioridad.
“Si un caso es en el ámbito administrativo, debe tratarse administrativamente. El derecho penal no debe utilizarse como recurso principal (primum remedium)”, dijo.
Según Romli, esto está de acuerdo con las disposiciones de la Ley No. 31 de 1999 sobre la erradicación de los delitos de corrupción, en particular el artículo 32, párrafo 1, si no se encuentran pruebas penales insuficientes a pesar de las pérdidas estatales, el caso puede transferirse al sector civil para reclamar una indemnización.
Además, explicó que en caso de fallos procesales burocráticos, la responsabilidad penal no se impone inmediatamente a los altos dirigentes. En una estructura de gobierno, la responsabilidad recae en los funcionarios técnicos que implementan las políticas.
“El director general debe ser considerado responsable; si el director general viola los procedimientos, el director general será el responsable, no el ministro”, afirmó.
El abogado de Nadiem, Dodi S. Abdulkadir, considera el caso como una forma de criminalización del procedimiento administrativo. Dijo que el peritaje estableció que el caso iba más allá de la corrupción criminal.
“Se desprende claramente del testimonio de los expertos que esto cae dentro del ámbito de la administración pública, no como un acto criminal de corrupción”, dijo Dodi.
Mientras tanto, el acusado Nadiem Makarim consideró que el testimonio del experto de que no había ningún elemento criminal en el proceso de adquisición de Chromebook fortaleció su posición. Insistió en que nunca se demostró el elemento de mens rea o intención maliciosa.
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“No basta con celebrar una reunión informal y asumir que hubo intenciones maliciosas. Debe haber pruebas concretas tanto de comunicación como de acuerdo”, afirmó.












