Uno de los mayores héroes populares de este Mundial, el pato Merlín llegó el miércoles al estadio de la Ciudad de México con gran fanfarria, pero al final le dijeron que no podría quedarse para el partido de México contra la República Checa.
Después de ganarse los corazones en las redes sociales, los fanáticos lanzaron un esfuerzo instando a los organizadores a permitir que el querido pájaro asistiera al juego junto con su familia. En menos de dos semanas, Merlín pasó de pasearse por las calles de la Ciudad de México durante la primera victoria de México a visitar el palacio presidencial. Pero el miércoles su proverbial vuelo se vio truncado.
Merlín obtuvo acceso al Estadio Azteca para filmar un segmento con Televisa, una de las cadenas de televisión más grandes de América Latina. Bajo estrictos protocolos de seguridad, Merlín viajó cómodamente en una caja de transporte, acompañado por la propietaria Carla Gómez y su hijo Cristian, mientras los aficionados curiosos se reunían para ver a la estrella más inesperada del torneo. Sin embargo, no pudo asistir al partido porque las normas de la FIFA prohíben la entrada de animales a las sedes para garantizar su bienestar.
Un portavoz del torneo de la FIFA confirmó que a Merlín se le permitió ingresar al perímetro pero no al estadio, y no hizo más comentarios.
“Estos últimos días han sido una locura, nunca dejaremos de agradecer lo vivido”, dijo Gómez a Associated Press. “Todo el mundo está realmente asombrado por Merlín”.
Desde su primera aparición, Merlín se ha convertido en un fenómeno de las redes sociales y una celebridad internacional. Vistiendo una camiseta verde mexicana y acompañando con orgullo a su familia mientras venden bebidas por toda la ciudad, el pato de 2 años se ha convertido en un espectáculo familiar en la capital. En el camino participó en entrevistas, visitó estudios de televisión, socializó con fans en el fan festival en el Zócalo de la Ciudad de México y hasta visitó Netflix.
“Se convirtió en nuestra mascota no oficial para México y la Copa del Mundo”, dijo Daniel Krauze, un aficionado afuera del estadio que lucía un sombrero de pato. “Estoy orgulloso de llevar el pato Merlín”.
Merlín también se encontró en el centro de un litigio de marcas, cuando al menos dos solicitudes presentadas ante Gómez buscaban obtener los derechos de su nombre para uso comercial exclusivo. La grabación finalmente le fue concedida a Gómez.
Ahora, luego de cientos de solicitudes de fanáticos, la familia finalmente podrá ver en vivo a la selección mexicana. Gómez calificó la ocasión como una “emoción muy poderosa”.
Y aunque el querido pato no estará animando desde las gradas, está convencida de que el hincha emplumado más famoso de México siempre traerá buena suerte al Tri: “Merlín es un amuleto de buena suerte y sé que con él la selección mexicana hoy volverá a ganar”.
Informes de Associated Press.











