Domingo, 17 de mayo de 2026 – 02:30 WIB
Viva – El último conflicto en Oriente Medio ha dado lugar a nuevos acontecimientos que han llamado la atención del mundo. Según se informa, Teherán ha comenzado a estudiar la tecnología para el misil Tomahawk de Estados Unidos, que fue encontrado sin explotar durante la guerra entre Washington e Israel.
El informe fue reportado por primera vez por la agencia de noticias iraní Mehr, que dijo que varios misiles Tomahawk estaban relativamente intactos después de ser derribados o sufrir una falla en el sistema explosivo mientras impactaban objetivos dentro del territorio iraní.
Para Teherán, los misiles no son sólo escombros de guerra. En realidad, Irán lo ve como una fuente de tecnología militar de alto valor que puede estudiarse para fortalecer sus capacidades armamentísticas internas.
“Durante la guerra de 40 días, la estrategia de Irán se centró en adquirir conocimientos en el campo de batalla. Cada misil Tomahawk que aterrizó y no explotó fue un libro de texto avanzado para los ingenieros iraníes”, escribió Mehr, citado por Middle East Eye.
Este informe no se puede verificar de forma independiente. Sin embargo, la historia de la capacidad de Irán para desmantelar y estudiar la tecnología occidental no es nada nuevo. A lo largo de las décadas que ha enfrentado sanciones y sanciones internacionales, Irán ha participado activamente en la ingeniería inversa de varios sistemas de armas extranjeros.
Pakistán ha sido acusado de desarrollar el misil de crucero Babur a partir de fragmentos de Tomahawk encontrados tras la invasión estadounidense de Afganistán en 1998.
No sólo hacer afirmaciones sobre el dominio de la tecnología de misiles. Muchos informes de inteligencia de Estados Unidos dicen en realidad que las capacidades militares de Irán aún no están congeladas.
Un informe citado por el New York Times decía que Teherán ha restablecido el acceso operativo a 30 de los 33 emplazamientos de misiles a lo largo del Estrecho de Ormuz. Este hecho contradice la afirmación del presidente estadounidense Donald Trump de que la fuerza militar de Irán ha sido en gran medida destruida.
Además, Irán todavía mantiene el 70 por ciento de sus lanzadores móviles de misiles, así como la mayoría de sus instalaciones subterráneas de almacenamiento de misiles. La infraestructura militar subterránea de Irán es ampliamente conocida como uno de los sistemas de defensa más difíciles de destruir en Medio Oriente.
Muchos analistas militares occidentales predicen que la red iraní de búnkeres y túneles subterráneos es la razón principal por la que su arsenal de misiles permanece a flote a pesar de semanas de bombardeos.
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Por otro lado, los medios iraníes también afirmaron que sus capacidades de guerra electrónica lograron alterar los sistemas de detonación de varios misiles Tomahawk, provocando que no detonaran por completo. La afirmación no ha sido confirmada por el Pentágono, pero es motivo de grave preocupación porque se relaciona con la eficacia de un sistema de armas del que depende en gran medida el ejército estadounidense.












