El presidente estadounidense, Donald Trump, ha cambiado significativamente su postura política al reducir los aranceles sobre más de 200 productos alimenticios como café, té, especias, carne de res, plátanos y jugo de naranja. La decisión se produce en medio de crecientes preocupaciones entre los consumidores estadounidenses por el aumento de los costos de los alimentos, lo que marca un marcado alejamiento de su afirmación anterior de que los aranceles no están contribuyendo al aumento de los precios.
El momento de esta retirada de políticas coincide con las recientes victorias electorales del Partido Demócrata en las elecciones estatales y locales en Virginia, Nueva Jersey y la ciudad de Nueva York, donde la asequibilidad –especialmente en lo que se refiere a los precios de los alimentos– es un tema clave en la mente de los votantes. En declaraciones a los periodistas a bordo del Air Force One, Trump dijo: “Hemos retrocedido un poco. Los precios del café estaban un poco más altos y ahora estarán a la baja por un período de tiempo muy corto”. También anunció planes para implementar un pago de 2.000 dólares a los estadounidenses de ingresos bajos y medios el próximo año, que, según indicó, se financiaría con ingresos arancelarios, y añadió: “Los aranceles nos permitirán pagar dividendos si queremos hacerlo. Ahora vamos a pagar dividendos y también estamos reduciendo la deuda”.
La lista de alimentos excluidos es amplia e incluye naranjas, bayas de acai y obleas de comunión, además de una amplia selección de especias como pimienta negra, clavo, comino, cardamomo, cúrcuma, jengibre, anacardos, diversas variedades de té y frutos secos importados de Primaria. En particular, la India representa casi el 20% de las importaciones estadounidenses de anacardos, valoradas en 843 millones de dólares.
Las reacciones de la industria fueron mixtas; Si bien algunos grupos aplaudieron las exenciones, otros expresaron su consternación por la exclusión de sus productos. Anteriormente, Trump había impuesto un arancel base del 10% a las importaciones de todos los países, además de ciertos aranceles adicionales. Hasta ahora, dijo, los aumentos de precios han sido impulsados por políticas implementadas por la administración Biden más que por sus aranceles.
La reversión se produce en medio de una creciente frustración de los consumidores por el aumento de los precios de los alimentos, que se espera que aumenten aún más a medida que las empresas se den cuenta del impacto total de los aranceles de importación y posteriormente comiencen a aceptarlos. Richard Neal, el demócrata de mayor rango en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, comentó las implicaciones políticas de la medida, señalando que “la administración Trump está apagando el fuego que iniciaron y reclamándolo como un progreso”, al tiempo que afirmó que los aranceles han alimentado la inflación y han provocado una disminución en la manufactura.
Este cambio de política subraya la creciente insatisfacción entre los votantes estadounidenses con el creciente costo de la vida, que ha sido central en las estrategias de campaña demócratas que los han llevado a sus recientes victorias.












