En un movimiento impactante el domingo, el equipo nacional masculino de Estados Unidos se enteró de que el delantero Folarin Balogun estaría disponible para el partido de octavos de final del lunes contra Bélgica después de que su tarjeta roja fuera rescindida.

Se informó que el presidente Donald Trump llamó el miércoles al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y pidió al organismo rector de la Copa del Mundo que reconsidere la prohibición de Balogun. El lunes, Trump lo confirmó, atribuyéndose el mérito de haber anulado la llamada: “Pedí una revisión de todo lo que hice, porque no pensé que estuviera mal”, dijo.

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El presidente ha dicho repetidamente que simplemente sugirió lo que se debía hacer y no le dijo a la comisión lo que debía suceder.

“No les dije qué hacer, no puedo decirles qué hacer… Creo que fue un comité el que tomó la decisión, y ellos tomaron la decisión correcta”. Aun cuando insistió en que no les dijo qué hacer, el presidente finalizó su respuesta diciendo: “Yo fui quien los obligó a hacerlo, no fue Biden, Biden estaba durmiendo”.

El presidente Trump dio ejemplos de lo que creía que eran casos similares, explicando lo que habría pasado si Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o Harry Kane hubieran “golpeado a alguien” y no se les hubiera permitido jugar.

Añadió que habría “manchado este increíble campeonato” y que los equipos merecen tener los mejores jugadores posibles. El presidente Trump finalizó la respuesta cuestionando el pasado del árbitro y diciendo que “no fue tan bueno”, pero no especificó a qué se refería.

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