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A finales de febrero, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, llegó a los titulares al llegar rápidamente a un acuerdo con el Pentágono para que su empresa reemplazara a Anthropic, que se había resistido al intento de la administración Trump de utilizar su tecnología de inteligencia artificial para impulsar armas autónomas y ayudar en la vigilancia masiva. Días antes, Altman apoyó públicamente la postura de Anthropic en la disputa. El ascenso de Altman al poder y la creación de OpenAI se basó en la necesidad de anteponer la seguridad a otras preocupaciones en el desarrollo de la inteligencia artificial general. ¿Por qué cambió su posición sobre una cuestión tan fundamental? EL neoyorquinos Los escritores Ronan Farrow y Andrew Marantz hablaron con Altman varias veces y entrevistaron a más de cien personas como parte de su investigación sobre el líder de una de las empresas más poderosas del mundo, comparando a Altman con J. Robert Oppenheimer. Aunque no hay ninguna prueba irrefutable en manos de Altman, los autores creen que las continuas acusaciones sobre su conducta subrayan el peligro de otorgarle un poder tan vasto sobre el futuro.

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