Viernes 15 de mayo de 2026 – 19:18 WIB
Jacarta – El gobierno de Indonesia ha enfatizado su compromiso con la resiliencia a los desastres mediante el fortalecimiento de los sistemas e instituciones regionales. Este paso se vuelve más urgente en medio de la creciente frecuencia y complejidad de los desastres que han ocurrido en los últimos años.
Una prueba concreta de este compromiso es la emisión del Reglamento núm. 18 de 2025 del Ministerio del Interior sobre el establecimiento, organización y procedimientos de trabajo de las Agencias Regionales de Gestión de Desastres (BPBD) a finales de diciembre de 2025.
El Director General Regional de Desarrollo Administrativo, Safrizal ZA, enfatizó que el patrón y la naturaleza de los desastres en Indonesia han cambiado significativamente. Por eso se requiere un enfoque diferente.
“Si esta noche ocurriera un gran desastre, ¿estaríamos realmente preparados para proteger a la sociedad o aún nos sorprenderíamos cuando el impacto fuera generalizado?” Dijo Safrizal, citando su declaración del viernes 15 de mayo de 2026.
Según él, esta pregunta reflexiva es un reflejo de los verdaderos desafíos que enfrenta Indonesia hoy en día: donde los desastres ya no siguen patrones fácilmente reconocibles y avanzan más rápido de lo que el sistema existente puede prepararse. La pregunta también nos recuerda que el antiguo enfoque de confiar en la respuesta a los desastres ya no es adecuado.
La experiencia de varios desastres recientes proporciona lecciones importantes para Indonesia. Una serie de inundaciones repentinas, condiciones climáticas extremas y desastres hidrometeorológicos en diferentes regiones muestran que el tiempo de respuesta está disminuyendo, pero los impactos son generalizados.
En muchos desastres recientes, el retraso entre las lluvias río arriba y las inundaciones río abajo ha sido muy breve. Esta situación significa que los sistemas de alerta temprana y los mecanismos de respuesta a menudo no pueden seguir el ritmo de un desastre.
Por otro lado, muchos acontecimientos recientes han superado incluso los modelos históricos utilizados como referencia para la planificación del desarrollo. La infraestructura que se construyó sobre la base de evaluaciones de riesgos hace décadas se enfrenta ahora a la peor parte de los desastres. Esta situación pone de relieve una cosa: un enfoque que se centre únicamente en la respuesta de emergencia ya no es suficiente. Los esfuerzos para prevenir y reducir los peligros deben incorporarse al desarrollo.
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A nivel mundial, Indonesia ocupa actualmente el tercer lugar en el índice de riesgo de desastres de 2025, con un nivel de vulnerabilidad muy alto. Este hecho se ve reforzado por varios indicadores de que el 96,27% de la población vive en zonas propensas a desastres, el valor de las pérdidas económicas alcanza los 22,85 billones de rupias al año y el 75% de la infraestructura nacional se encuentra en zonas propensas a desastres.










