miércoles, 18 de marzo de 2026 – 14:49 WIB

Jacarta – El Ramadán siempre reúne dos vertientes: la calidez de los momentos juntos y el aumento de las necesidades diarias. Para muchas familias indonesias, este mes no se trata sólo de adoración y tradición, sino también de cómo restablecer el ritmo de la vida, incluidas las finanzas.



Nuevas formas para que la industria de la moda celebre el Ramadán

Ante los cambios en los patrones de actividad y el aumento de los costos, muchas personas han comenzado a buscar formas de pasar el Ramadán pacíficamente sin sacrificar otras necesidades. Curiosamente, para algunas pequeñas empresas y jornaleros, esto es exactamente cuando se abren nuevas oportunidades. Desplázate para conocer la historia completa, ¡vamos!

Anto Putra Gunadi (55) es un conductor que depende de su vehículo privado como fuente de ingresos y activo familiar. Para él, mantener su coche en óptimas condiciones no es sólo un requisito laboral, sino parte de mantener la coherencia en su vida diaria.


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“Cada vez que tomo un préstamo, la factura se puede pagar sin problemas ya que el sistema de pago es diario y se deduce instantáneamente de los ingresos de ese día. Me hace sentir cómodo y emocionado buscar pedidos”, dijo Anto en su declaración del miércoles 18 de marzo de 2026.

La historia de Anto es un ejemplo de cómo la comodidad ofrece tranquilidad en la gestión de las finanzas, que a menudo parecen caras en medio del estrés del Ramadán.


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Mirna (38), propietaria de un negocio de repostería casera, vivió una experiencia similar. El Ramadán es una temporada muy ocupada para Mirna, pero también desafiante. Tiene que garantizar que el stock de materias primas sea suficiente para satisfacer la creciente demanda manteniendo estable el flujo de caja del negocio.

“Al principio pedí un préstamo para comprar materias primas, de modo que las existencias estuvieran seguras y pudiera producir más”, dijo.

Sin embargo, la vida no siempre transcurre según lo planeado. Cuando tuvo que mudarse de ciudad para seguir a su marido, Marna suspendió su negocio. En ese punto, el desafío no es sólo la pérdida de ingresos, sino también cómo gestionar las responsabilidades financieras.

“Como nos mudamos de ciudad, las ventas automáticamente se fueron de vacaciones. No era posible cobrar todos los días”, continuó.

Historias como éstas ofrecen una imagen real no sólo del consumo y la celebración del Ramadán, sino también de la adaptación. Muchas personas tienen que tener más cuidado en la gestión de sus finanzas cuando asisten a sus familias en momentos importantes como el Eid.

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Aquí es donde empieza a sentirse el papel del ecosistema digital. Brinda un respiro a quienes necesitan acceso a servicios financieros más flexibles, incluida la opción de pausar los pagos durante emergencias o días festivos.

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