El jueves en el Abierto de Madrid, Carlos Alcaraz cambió su raqueta por un asiento de espectador mientras veía a su hermano Jaime, de 14 años, ganar en sets corridos, demostrando el talento de la familia.
Después de que una lesión en la muñeca lo dejara fuera de Madrid, Roma y el Abierto de Francia, el número dos del mundo de 22 años siguió de cerca cuando Jaime ganó 6-3, 6-3 sobre su oponente no cabeza de serie Pol Mas en el torneo sub-16.
El adolescente, jugando como comodín, creó momentos que provocaron un rugido de agradecimiento por parte de los observadores en el campo.
La delicada dejada de Jaime, un elemento característico del juego de su hermano, hizo sonreír al orgulloso Carlos, quien estaba sentado con un aparato ortopédico en su muñeca derecha.
La presencia de Carlos convirtió lo que podría haber sido un partido juvenil de rutina en una especie de ocasión, con los espectadores reuniéndose alrededor de la cancha mientras Jaime sellaba la victoria. | Crédito de la foto: Getty Images
La presencia de Carlos convirtió lo que podría haber sido un partido juvenil de rutina en una especie de ocasión, con los espectadores reuniéndose alrededor de la cancha mientras Jaime sellaba la victoria. | Crédito de la foto: Getty Images
La lesión, que interrumpió la temporada de Carlos en tierra batida, incluida su planeada defensa del título en París, también limitó sus celebraciones. Elogió los tiros de su hermano, pero no pudo aplaudir por completo debido a problemas en la muñeca.
La presencia de Carlos convirtió lo que podría haber sido un partido juvenil de rutina en una especie de ocasión, con los espectadores reuniéndose alrededor de la cancha mientras Jaime sellaba la victoria.
La ausencia forzada de Carlos, un golpe a su campaña en tierra batida, acaparó los titulares, pero la atención se centró momentáneamente en su hermano, cuya actuación moderada permitió vislumbrar lo que la próxima generación de la familia Alcaraz tiene para ofrecer.
Publicado el 1 de mayo de 2026










