Martes 2 de junio de 2026 – 15:43 WIB
Jacarta – El futuro de la fuerza laboral de Indonesia enfrenta desafíos más complejos que hace una década. La incertidumbre económica mundial, la lenta expansión empresarial y la limitada creación de nuevos empleos se han convertido en problemas graves.
Sin embargo, más allá de todo esto, hay un cambio fundamental que aún no ha entrado plenamente en el debate nacional sobre el empleo: la disrupción de la inteligencia artificial (IA), que tiene el potencial de reemplazar el papel de los humanos.
El miembro de la Comisión IX de la RPD Pulung Augustanto cree que el desarrollo de la IA debe ser una de las bases en la discusión de la revisión de la ley. Según él, Indonesia no debería repetir el error de crear regulaciones que sólo responden a los problemas actuales, pero no anticipan la realidad del mundo laboral futuro.
“La disrupción tecnológica debe tenerse en cuenta cuando negociamos normas laborales. No debemos permitir que las normas que establecemos hoy se vuelvan obsoletas demasiado rápido”, dijo Pulling en su declaración del martes 2 de junio de 2026.
Según él, la Ley núm. 13 de 2003 sobre el empleo se originó en la era industrial tradicional, cuando las relaciones laborales todavía se basaban en la presencia física de los trabajadores en la empresa.
Mientras tanto, la Ley de Creación de Empleo se centra en aumentar la flexibilidad del mercado laboral y fomentar la inversión. Sin embargo, ambos se basan en el supuesto de que la tecnología sirve sólo como ayuda a la producción que reemplaza el trabajo físico humano.
“Lo que está sucediendo ahora es diferente. La IA no sólo está reemplazando el músculo humano, sino también el conocimiento. Este cambio es mucho mayor que la ola anterior de automatización”, afirmó.
Por eso, Pulung cree que el paradigma de protección de los trabajadores también debe cambiar. No basta con que el Estado proteja los empleos existentes, sino también que proteja a los trabajadores del cambio tecnológico.
“La tecnología puede evolucionar, pero los humanos no deben quedarse atrás. Si las empresas se benefician de la eficiencia tecnológica, los trabajadores también deben tener la oportunidad de mejorar sus capacidades para seguir siendo relevantes”, afirmó.
Pulling también destacó el creciente uso de algoritmos en la gestión de la fuerza laboral. Actualmente, la contratación, la medición de la productividad y la provisión de incentivos están determinados en gran medida por sistemas y algoritmos digitales.
El problema es que los algoritmos suelen actuar como cajas negras que los trabajadores afectados no pueden entender. Como resultado, los trabajadores pueden obtener malas evaluaciones, perder incentivos e incluso enfrentar sanciones sin conocer las consideraciones básicas que utiliza el sistema.
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“Las decisiones que determinan el destino de los humanos no pueden dejarse enteramente en manos de las máquinas”, afirmó.










