El gobierno de Quebec, bajo el liderazgo de François Legault, anunció reducciones significativas en las contribuciones al Régi des Rentes du Quebec (RRQ) y al Plan de seguro parental de Quebec (RQAP), lo que permitió a los trabajadores quebequenses mantener más dinero en sus billeteras. El cambio, previsto para el 1 de enero de 2026, permitirá ahorrar hasta 137 dólares por trabajador, incluida la reducción del 8% en la tasa de contribución ya anunciada en septiembre.
El ministro de Finanzas, Eric Girard, dijo que la medida, aunque menos ambiciosa de lo que algunos esperaban, estaba diseñada para llegar en un momento oportuno, lejos de las elecciones generales. La decisión supone un alivio de 400 millones de dólares para los empleadores, que también se beneficiarán de contribuciones reducidas.
Girard aclaró que la medida no perjudicará los respectivos planes, ya que las proyecciones actuariales muestran superávits fiscales sostenibles en los próximos años. También descartó la idea de reducir el impuesto a la gasolina, diciendo que sería costoso e inconsistente con los objetivos climáticos de la provincia.
Además, las empresas que participan en el mercado de carbono también pueden beneficiarse de los ahorros. Esto se debe a los límites más bajos impuestos por California, socio de Quebec en este mercado, que reduce el precio de los derechos de emisión de gases de efecto invernadero.
Al mismo tiempo, el gobierno se compromete a apoyar a los más vulnerables con una inversión anual de aproximadamente $12 millones para fortalecer los programas de adaptabilidad y rehabilitación de viviendas. Sin embargo, estas medidas han sido criticadas por varios partidos de la oposición que consideran que no satisfacen las necesidades urgentes de los sectores afectados, especialmente en el sector forestal, donde miles de puestos de trabajo están en riesgo.
El déficit regional, aunque revisado a la baja de 13.600 millones de dólares a 12.400 millones de dólares, sigue siendo elevado. Parte de esta situación se explica por el aumento de los ingresos por impuestos personales y empresariales, que superaron las expectativas. Sin embargo, el gobierno está planeando aumentar el gasto en sectores clave, lo que puede generar desafíos para la contención de costos.
Las respuestas a estas medidas varían. Algunos parlamentarios de la oposición han expresado su preocupación por el impacto de los recortes de contribuciones para ayudar a las empresas en dificultades, pero el gobierno defiende sus opciones insistiendo en que protegen los fundamentos económicos del sistema.
El equilibrio entre recortar las contribuciones y mantener los servicios públicos esenciales ha sido criticado como una tarea difícil para la actual administración mientras Quebec intenta alcanzar objetivos presupuestarios ambiciosos y plantear desafíos fiscales. Los debates sobre las prioridades presupuestarias y las inversiones en infraestructura y servicios sociales dominarán el panorama político en los próximos meses.










