Registros recientes revelan que el gobierno federal ha distribuido más de 220 millones de dólares al fabricante mundial de automóviles Stellantis en un esfuerzo por modernizar sus plantas en Ontario. La revelación se produce cuando Stellantis anunció que transferirá parte de su producción, incluido el Jeep Compass, desde sus instalaciones de Brampton a Belvidere, Illinois. Inicialmente, el gobierno federal informó una cifra significativamente menor, diciendo que Stellantis recibió aproximadamente 104,5 millones de dólares para los años fiscales que terminaron en 2023 y 2024, lo que llamó la atención cuando el fabricante de automóviles decidió cambiar sus planes de producción.
La financiación es parte del acuerdo de 2022, en el que el gobierno federal se ha comprometido hasta 529 millones de dólares para ayudar a Stellantis a mejorar sus plantas de ensamblaje en Brampton y Windsor, Ontario. La ayuda financiera tiene como objetivo facilitar la producción de vehículos a gas y eléctricos. A pesar de una importante inversión a nivel federal, el gobierno provincial de Ontario aún no se ha comprometido con las instalaciones de Brampton, citando condiciones no resueltas relacionadas con la creación de empleo y los hitos del proyecto. Sin embargo, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, confirmó un compromiso separado de 55 millones de dólares para la planta de Windsor.
La decisión de cambiar la producción ha encendido las alarmas entre unos 3.000 empleados de la planta de Brampton, muchos de los cuales ya se enfrentan a despidos mientras se moderniza la instalación. Este esfuerzo de modernización se vio interrumpido en febrero por una combinación de complicaciones arancelarias en Estados Unidos y la incertidumbre en el mercado de vehículos eléctricos.
Las partes interesadas de la industria y los funcionarios gubernamentales expresaron su descontento con la decisión de Stellantis, especialmente considerando los compromisos financieros. La ministra de Industria, Melanie Joly, insistió en que el acuerdo de financiación incluía garantías laborales, lo que provocó su intención de abrir un proceso de resolución de disputas con Stellantis para recuperar parte de la financiación.
Si bien Stellantis no abordó directamente la situación en detalle, un portavoz indicó que la compañía está involucrada con socios gubernamentales en discusiones destinadas a crear un futuro sostenible para la fabricación de automóviles en Canadá.
Más de 306 millones de dólares estaban disponibles en el acuerdo de financiación original, según los documentos financieros oficiales del gobierno federal. Son 94 millones de dólares destinados a distribución en el año fiscal actual, junto con asignaciones programadas para años posteriores. Sin embargo, la precisión de estas estimaciones prospectivas es incierta dada la evolución de las circunstancias que rodean los planes de producción de Stellantis.










