En un avance significativo para la gobernanza y el sistema de justicia, la estrategia del presidente Donald Trump de mantener a los leales en funciones clave de fiscales federales se enfrenta a un desorden cada vez mayor a medida que los tribunales cuestionan la legalidad de estos nombramientos. Recientemente, los jueces dictaminaron que las personas designadas por Trump (específicamente los fiscales estadounidenses de Nueva Jersey, Virginia Oriental, Nevada y Los Ángeles) estaban actuando ilegalmente, lo que generó dudas sobre la política de la administración.
El último escrutinio legal se centra en John Sarcone, quien ha sido designado fiscal federal interino para el norte de Nueva York. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, está impugnando la autoridad de Sarcón para supervisar la investigación del Departamento de Justicia sobre las demandas que presentó contra Trump y la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Está prevista una audiencia judicial para el jueves, donde James argumentará que el papel de Sarcón al cumplir sus citaciones como parte de una investigación más amplia e injustificada contra los oponentes de Trump es ilegal. En su presentación, el equipo legal de James argumentó que Sarcone “carecía de autoridad legal”, que todas sus acciones como fiscal estadounidense eran ilegales, pidió que se anularan las citaciones y que Sarcone fuera descalificado de la investigación.
El Departamento de Justicia respondió, insistiendo en que Sarcone fue nombrado apropiadamente y presentó una moción para desestimar las citaciones. Las disputas legales en curso se basan en gran medida en las tácticas poco convencionales de la administración Trump para nombrar fiscales federales, quienes pueden enfrentar desafíos para obtener la confirmación del Senado.
El drama en Nueva York llevó a que la jueza federal Letitia James en Virginia desestimara cargos penales contra el ex director del FBI James Comey, basándose en un fallo de que la fiscal federal interina Lindsey Halligan, que estuvo involucrada en el caso, también fue designada ilegalmente. El Departamento de Justicia se está preparando para apelar el veredicto.
Para aumentar la complejidad, un tribunal federal de apelaciones dictaminó recientemente que la ex abogada personal de Trump, Alina Habba, no puede desempeñarse como fiscal federal superior de Nueva Jersey. Según la ley federal, los nombramientos de fiscales estadounidenses requieren la confirmación del Senado. En los casos en que un puesto esté vacante, el Fiscal General de los Estados Unidos puede nombrar uno temporalmente, pero este nombramiento generalmente expira después de 120 días. Una vez transcurrido ese plazo, los jueces de distrito están facultados para ampliar el plazo provisional o nombrar a alguien de forma independiente.
El nombramiento de Sarcone como fiscal federal interino en marzo se produjo tras una desviación de las normas establecidas. Después de que expiró su mandato de 120 días sin ser renovado por los jueces de distrito, la entonces fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, lo nombró fiscal especial y posteriormente primer fiscal adjunto de los Estados Unidos, dijeron funcionarios federales, lo que le permitió actuar como fiscal interino de los Estados Unidos. Sin embargo, el equipo legal de James describe la política como una anulación ilegal de las leyes federales relacionadas con las vacantes del poder ejecutivo.
Las citaciones en Nueva York son un componente clave de una demanda civil que James lanzó contra Trump, alegando conducta fraudulenta en sus negocios, junto con una demanda que involucra a la NRA y sus ejecutivos. Los abogados del Departamento de Justicia argumentan que el Fiscal General de Estados Unidos tiene autoridad clara para nombrar y delegar abogados para cumplir con las obligaciones departamentales. Incluso si se descubriera que el papel de Sarcón era irregular, afirmaron, habría sido competente para realizar investigaciones como fiscal especial.
Los vínculos de Sarcone con Trump se remontan a la campaña presidencial de 2016, donde fue miembro del equipo legal de Trump. También se desempeñó como administrador regional de la Administración de Servicios Generales de EE. UU. durante la presidencia de Trump. Habba, el anterior fiscal estadounidense en funciones, enfrentó sus propios obstáculos legales; Después de que terminó su mandato, los jueces de Nueva Jersey la reemplazaron por un fiscal con más experiencia, solo para reasignar a Habba a Bondi.
Se han observado desafíos similares en otros lugares, como en Nevada, donde un juez federal anuló el nombramiento de un fiscal estadounidense por parte de la administración Trump. De manera similar, en el sur de California, un juez federal descalificó a un fiscal estadounidense interino en varios casos alegando una duración excesiva en el cargo de interino.
A medida que continúan desarrollándose las batallas legales, aumentan las implicaciones más amplias para el nombramiento de funcionarios federales y el equilibrio de poder entre el poder ejecutivo y el poder judicial. El resultado de estos casos podría sentar precedentes que remodelen el panorama de los nombramientos y la supervisión de fiscales federales.










