En un discurso histórico, Kim Jong Un reveló que Corea del Norte había desplegado tropas en la región rusa de Kursk a principios de este año para ayudar con las operaciones de desminado. La admisión sirve como un raro ejemplo de cómo Pyongyang reconoce públicamente los esfuerzos militares realizados por su personal.

Los informes de inteligencia de Corea del Sur y Occidente indican que Corea del Norte ha enviado miles de tropas para apoyar la operación rusa de casi cuatro años en Ucrania. Dado que Corea del Norte recibe ayuda financiera, tecnología militar, suministros de alimentos y recursos energéticos de Rusia, los analistas han propuesto que la cooperación beneficiará a ambos países. Ese apoyo ayudaría a Corea del Norte a superar las duras sanciones internacionales impuestas por sus programas nuclear y de misiles.

En una ceremonia en honor a un regimiento de ingenieros que regresó de la misión, Kim destacó las dificultades que enfrentaban los soldados, incluidos sus esfuerzos por mantener la comunicación con sus familias a través de cartas mientras realizaban sus peligrosas tareas. Afirmó que fue dolorosa la pérdida de nueve soldados que murieron durante la operación de 120 días que comenzó en agosto. En reconocimiento a su valentía, Kim les otorgó honores estatales destinados a “añadir brillo duradero” a su memoria.

En su discurso, Kim elogió los logros del regimiento y enfatizó su éxito al convertir una zona peligrosa en una zona segura en tres meses. Elogió a los soldados por su notable resistencia ante considerables desafíos físicos y mentales.

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Los medios estatales publicaron imágenes de un Kim visiblemente emocionado abrazando a los soldados que regresaban, muchos de los cuales estaban heridos o en sillas de ruedas. Durante la ceremonia, Kim consoló a las familias de los fallecidos y rindió homenaje a su memoria colocando medallas y flores junto a sus retratos.

Al reflexionar sobre su terrible experiencia, Kim expresó la “agonía de anticipación” que había experimentado durante los últimos 120 días, enfatizando su profunda simpatía por las familias afectadas por las pérdidas.

En un contexto geopolítico más amplio, el mes pasado Kim se unió al presidente ruso Vladimir Putin y al líder chino Xi Jinping en un importante desfile militar en Beijing. Sus recientes acciones públicas, incluida su falta de compromiso con la oferta del expresidente estadounidense Donald Trump de reunirse durante un viaje a Asia, ilustran el continuo aislamiento de Corea del Norte en el escenario mundial. El reconocimiento previo por parte del régimen de los despliegues y pérdidas de tropas no se hizo público hasta abril, lo que marcó un cambio significativo en su estilo de comunicación.

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