Terence Crawford sacudió el mundo de los dioses el martes cuando anunció su retiro, una decisión inesperada que pone fin a una de las carreras más dominantes de la era moderna.
A sus 38 años, el nativo de Omaha, Nebraska decidió colgar los guantes en la cima, invicto y con un legado que lo ubica entre los grandes de todos los tiempos.
Crawford se despide de un récord perfecto de 42 victorias, 31 de ellas por nocaut, tras una carrera profesional de más de 17 años. Tras su inesperado retiro, Crawford dejó cuatro títulos mundiales en la categoría de peso de 168 libras.
“Me retiro de la competencia no porque haya dejado de pelear, sino porque he ganado un tipo diferente de batalla”, dijo Crawford en un video de YouTube. “La batalla en la que te retiras en tus propios términos”.
Los momentos más decisivos de su carrera incluyeron la victoria sobre Errol Spence Jr., que lo convirtió en campeón indiscutido de peso welter, y el triunfo que finalmente definió su legado: la victoria en peso súper mediano sobre Saúl “Canelo” Álvarez.
En septiembre de 2025, Crawford subió de categoría para enfrentar al mexicano y lo derrotó por decisión unánime en Las Vegas. Esta pelea con Álvarez no sólo confirmó su grandeza en el deporte, sino que también lo llevó a ganar el título indiscutible de peso súper welter, algo que pocos pensaban que fuera posible.
“Todos los boxeadores saben que este momento llegará, pero nunca sabemos cuándo”, dijo Crawford.
Luego de esta histórica pelea, comenzaron las especulaciones sobre nuevos desafíos y una posible revancha, pero Crawford eligió un camino diferente. En su mensaje de despedida dejó claro que su decisión no se debió a falta de forma física o competitividad, sino a la creencia de que lo había dado todo y no le quedaba nada que demostrar sobre el ring.
“He estado persiguiendo algo toda mi vida”, dijo Crawford. “No son los galones, ni el dinero, ni los titulares. Sino ese sentimiento, el sentimiento que surge cuando el mundo duda de ti y tú sigues demostrando que todos están equivocados”.
Desde su debut en 2008, ha construido una carrera caracterizada por la versatilidad, la inteligencia táctica y una extraordinaria capacidad de adaptación a cualquier oponente y a cualquier circunstancia sobre el ring. Zurdo o diestro, dependiendo de las exigencias de la pelea, su dominio técnico fue constante a lo largo de su carrera.
“Luché por mi familia. Luché por mi ciudad. Luché por el niño que era, el que sólo tenía un sueño y un par de guantes. Y lo hice a mi manera. Le di a este deporte el último aliento que tuve”, afirmó.
A lo largo de los años, Crawford ganó títulos mundiales en numerosas categorías de peso y se estableció como uno de los peleadores más poderosos del boxeo actual.
Su nombre hizo historia cuando se convirtió en campeón indiscutible en tres divisiones diferentes en la era de los cuatro cinturones, lo que lo hizo destacar incluso entre los campeones de élite. Fue recibido con escepticismo con cada movimiento que hacía en una categoría de peso y respondió con actuaciones convincentes.
“Salgo luciendo genial”, dijo Crawford.
Este artículo apareció por primera vez en español vía Times en Español.










