En una reciente conferencia de prensa de emergencia dirigida a la comunidad diplomática, el Viceprimer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, expresó su profunda preocupación por las acciones de la India con respecto al Tratado de Aguas del Indo (IWT). Dar acusó a la India de continuos esfuerzos para socavar el acuerdo, citando los recientes acontecimientos como violaciones materiales que amenazan los fundamentos del acuerdo.

“Vimos la derogación unilateral por parte de la India del Tratado de las Aguas del Indo en abril de este año”, dijo Dar. Describió lo que describió como violaciones materiales por parte de la India, y enfatizó que estas acciones tienen serias implicaciones tanto para la estabilidad regional como para la integridad del derecho internacional. Hizo estos comentarios en el contexto de la comunicación oficial de Pakistán a la India en busca de una explicación sobre los cambios en el caudal del río Chenab.

La situación se vio exacerbada por comentarios anteriores del Primer Ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, en su discurso en el Debate General de las Naciones Unidas en septiembre. Sharif insistió en que Pakistán debe proteger estrictamente sus derechos sobre los recursos hídricos y se mostró particularmente crítico con la decisión de la India de suspender el acuerdo. Advirtió que cualquier violación del acuerdo sería tratada como un acto de guerra.

La decisión de la India de suspender el IWT se tomó en respuesta al ataque terrorista en Pahalgam, Jammu y Cachemira, que se saldó con la muerte de 26 personas, principalmente turistas. Los funcionarios indios emitieron un mensaje claro que reflejaba la postura del gobierno: “El terrorismo y las negociaciones no van juntos; el agua y la sangre no pueden fluir juntas”.

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El Tratado de las Aguas del Indo, negociado por el Banco Mundial y firmado en 1960, fue diseñado para distribuir equitativamente el control sobre los sistemas fluviales entre los dos países. Según el acuerdo, India tiene derechos sobre los ríos orientales Ravi, Beas y Sutlej, mientras que Pakistán controla los ríos occidentales Indo, Jhelum y Chenab. Las últimas disputas sobre la implementación del tratado apuntan a crecientes tensiones entre los dos países, lo que genera preocupaciones sobre el futuro de la seguridad hídrica en la región.

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