El senador estadounidense Mark Kelly, de Arizona, se enfrenta actualmente a un escrutinio, junto con varios otros legisladores demócratas, después de un vídeo en el que anima a miembros del ejército a rechazar órdenes ilegales. Los informes indican que el FBI se puso en contacto con la Policía del Capitolio para concertar entrevistas con Kelly y otros cinco demócratas, incluida la senadora de Michigan Elissa Slatkin y los representantes de la Cámara Jason Crowe, Maggie Goodlander, Chris DeLuzio y Chrissy Houlahan.
La controversia se intensificó después de que el expresidente Donald Trump condenara el video y calificara las acciones de los legisladores como “comportamiento traidor”. Se refirió a ellos como “traidores” y sugirió que en épocas anteriores, tales declaraciones habrían tenido consecuencias graves, incluida la muerte.
Después de que el Pentágono iniciara una investigación sobre su participación en el vídeo, Kelly fue criticado públicamente por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, por mostrar sus medallas de la Marina de los Estados Unidos. Hegseth, ex mayor de la Guardia Nacional del Ejército, señaló discrepancias en la forma en que Kelly exhibía sus medallas y señaló que si Kelly regresaba al servicio activo, enfrentaría una inspección uniforme.
Según se informa, el Pentágono está investigando “serias acusaciones de mala conducta” contra Kelly, un capitán retirado de la Marina. La investigación podría conducir a su regreso al servicio activo e incluso a un consejo de guerra por posibles violaciones del Código Uniforme de Justicia Militar, que incluye el cumplimiento de órdenes legales.
En respuesta a la investigación del Pentágono, Kelly recurrió a las redes sociales e insistió en que eso no le impediría a él ni a sus colegas cumplir con sus responsabilidades de responsabilizar a la administración. Su declaración se hizo eco del mensaje del vídeo, que sostenía que las personas tienen derecho a rechazar pedidos ilegales.
El vídeo, originalmente compartido por Slatkin, tenía como objetivo comunicarse directamente con el personal militar y la comunidad de inteligencia, instándolos a respetar la Constitución e ignorar las órdenes que entraran en conflicto con las normas legales. El video parece haberse inspirado en una serie de ataques aéreos militares estadounidenses bajo la administración Trump que supuestamente apuntaron a narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico oriental, causando importantes víctimas y planteando dudas sobre su legalidad debido a la falta de autoridad del Congreso.
En el frente legislativo, varios senadores demócratas, entre ellos Kelly y Slatkin, contactaron a Hegseth y a la fiscal general Pam Bondi para solicitar la desclasificación de una opinión del Departamento de Justicia emitida en septiembre sobre la justificación legal de estas acciones militares. Su carta enfatizó la importancia de la transparencia pública sobre el uso de fuerza letal por parte del gobierno, diciendo que es fundamental que el Congreso y el público estadounidense comprendan la base legal.
A medida que se desarrollen las investigaciones, las acciones de estos legisladores se centrarán en implicaciones más amplias para la conducta militar y la supervisión del Congreso.










