Martes 16 de junio de 2026 – 18:49 WIB
Viva – Después de sólo un partido, Irán ya se enfrenta a una pesadilla en el Mundial de 2026. Su principal extremo, Mehdi Torabi, fue amenazado con perderse el torneo después de que su visa expirara pocas horas después del partido inaugural contra Nueva Zelanda.
Torabi, al igual que otros jugadores iraníes, sólo recibió una visa de entrada única para aparecer en este gran torneo, no una visa de entrada múltiple. Existe el riesgo de que se pierda el próximo partido.
La agencia estatal de noticias iraní, IRNA, informó que la visa de Torabi expiró poco después del viaje del equipo nacional a Los Ángeles para un partido contra Nueva Zelanda. La situación deja incierto el destino del jugador de 31 años durante el resto del Mundial de 2026.
Según los informes, la Federación Iraní de Fútbol ha tomado medidas para obtener una nueva visa para Torabi para que pueda acompañar a la selección nacional en futuros partidos. Sin embargo, Estados Unidos y los organizadores del torneo no han brindado una respuesta oficial hasta el momento de publicar esta noticia.
El problema no le llegó sólo a Torabi. Según los informes, el capitán de Irán, Mehdi Taremi, y el entrenador asistente Saeed Elahue experimentaron retrasos innecesarios al salir del aeropuerto de Los Ángeles, lo que retrasó la salida del equipo poco después del partido e interrumpió los planes de viaje.
El incidente refleja dificultades similares que ya han experimentado al ingresar a Estados Unidos antes de los juegos, y, según se informa, los miembros de la delegación iraní enfrentaron controles adicionales y retrasos. Para Irán, viajar entre Tijuana y Los Ángeles es una carga en sí misma.
El dilema de visas de Torabi no es el primer problema que Irán enfrenta desde mucho antes del inicio del torneo. Los preparativos de Irán para la Copa del Mundo se han visto interrumpidos por denegaciones de visas, manifestaciones y el repentino traslado de la sede del equipo de Arizona, Estados Unidos, a Tijuana, México.
La acalorada situación geopolítica obligó a Irán a trasladar su base de entrenamiento a Tijuana, Baja California, México, cerca de la frontera con Estados Unidos. La decisión obligó a todo el plantel a viajar de regreso al otro lado de la frontera cada vez que disputaban un partido en Estados Unidos.
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Taremi dijo que el viaje desde Tijuana al Estadio de Sofía tomó cinco horas, aunque el avión utilizado fue muy corto. Éste es el extraordinario estrés físico y mental al que se enfrentan los jugadores iraníes cada jornada.










