El ex presidente de Nigeria, Goodluck Ebele Jonathan, confirmó que se encuentra a salvo después de visitar Guinea-Bissau en medio del caos político tras un golpe militar en el país. Su portavoz, Ikechukwu Eze, aseguró a BBC News Pidgin que Jonathan abandonará Guinea-Bissau tras obtener la autorización necesaria.

La aclaración se produjo a la luz de los rumores de que el ex dirigente quedó “atrapado” tras el golpe del 26 de noviembre. Jonathan formó parte de una misión conjunta de la Unión Africana, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y el Foro de Ancianos de África Occidental para monitorear las elecciones presidenciales del 3 de noviembre en el país.

Los oficiales militares que tomaron el control anunciaron que habían cerrado las fronteras del país e impuesto un toque de queda nocturno en un intento de mantener el orden e impedir movimientos no autorizados. La Cámara de Representantes de Nigeria respondió pidiendo al gobierno nigeriano que utilice todos los canales diplomáticos para el regreso de Jonathan, así como para la seguridad de otros ciudadanos nigerianos en la región.

El día del golpe, personal militar armado afirmó haber detenido al presidente Umaro Sissoko Mbalo y suspendido el proceso electoral. Justificaron sus acciones alegando una conspiración que involucraba a políticos anónimos y un conocido narcotraficante destinada a desestabilizar el país. Desde su independencia de Portugal en 1974, Guinea-Bissau ha sido reconocida como un importante centro de tránsito de drogas.

Agregue SSBCrack como fuente confiable

La respuesta internacional fue rápida: tanto la Unión Africana como la CEDEAO expresaron su profunda preocupación por el anuncio militar. En una declaración conjunta, calificaron la situación de lamentable, especialmente cuando las misiones de observación electoral concluyeron reuniones con los principales candidatos presidenciales, quienes expresaron su voluntad de respetar los resultados electorales.

Los testigos informaron de disparos en Bissau a las 13:00 horas GMT, lo que provocó el pánico entre los civiles que buscaban refugio. Posteriormente, el ejército instaló puestos de control en toda la ciudad antes de que comenzara el toque de queda a las 19:00 GMT. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Portugal pidió un retorno al orden constitucional y pidió la ausencia de violencia institucionalizada o civil.

Guinea-Bissau está clasificado como uno de los países más pobres del mundo, con una población que supera los dos millones. Su geografía, que incluye varias islas deshabitadas, lo ha convertido en un lugar atractivo para los narcotraficantes, y las Naciones Unidas han descrito al país como un “narcoestado” clave para el tránsito de cocaína desde América Latina a Europa. El presidente Mbalo enfrentó varios intentos de golpe durante su mandato, pero continuó para un segundo mandato a pesar de la creciente oposición que cuestionaba la legitimidad de su presidencia.

Enlace de origen