La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha expresado importantes preocupaciones sobre el próximo Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia) e indicó que Italia no apoyará plenamente el acuerdo a menos que se realicen enmiendas críticas. Meloni informó al parlamento italiano que cualquier acuerdo debe incluir medidas integrales para proteger los intereses de los agricultores italianos antes de poder aprobarlo. Subrayó que sería “prematuro” apresurarse a firmar el acuerdo en los próximos días, pero que si bien Italia no intentaría bloquearlo, buscaría garantías adecuadas para proteger su sector agrícola.
La posición complica las cosas para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula van der Leyen, quien está comprometida a finalizar el acuerdo pero requiere la aprobación de al menos dos tercios de los estados miembros de la UE. La posible oposición de Italia podría envalentonar a Francia y otros países que buscan imponer más condiciones al acuerdo o vetarlo directamente.
En medio de un creciente sentimiento extremista crítico con el acuerdo comercial, Francia ha exigido salvaguardias adicionales que reducirían el riesgo de una perturbación económica significativa en la UE. Estas incluyen regulaciones más estrictas sobre el uso de pesticidas en los países del Mercosur, un mejor seguimiento de las importaciones en los puertos de la UE y medidas para monitorear el impacto económico del acuerdo.
A pesar de la incertidumbre que rodea la ratificación del acuerdo, tanto Van der Leyen como el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, firmarán el acuerdo en Brasil el sábado después de un proceso de negociación de 25 años. Si se ratifica, el acuerdo comercial cubriría un mercado de 780 millones de personas y representaría una parte significativa de la producción económica mundial.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha manifestado su continuo apoyo al acuerdo, diciendo que la capacidad de la UE para trabajar será evaluada por su capacidad para concluir acuerdos después de largas negociaciones. Pidió centrarse en las prioridades más amplias de Europa en lugar de en los detalles de un acuerdo comercial.
La próxima cumbre en Bruselas también ocupará un lugar central, ya que el acuerdo UE-Mercosur sigue siendo una prioridad para muchos estados miembros, mientras que se centrará principalmente en financiar a Ucrania en medio de disputas con Rusia. Agricultores de varios países de la UE, incluidos Grecia y Polonia, se han reunido en Bruselas para protestar por el acuerdo, que temen que pueda perjudicar sus medios de vida.










